Política y gas


En las últimas elecciones, Zenón Cuevas y Walter Aduviri ganaron las presidencias regionales de Moquegua y Puno, respectivamente, por una promesa: gas.

La trayectoria política de Cuevas y Aduviri no forma parte de este artículo, pero sí sus promesas de “gas barato” para moqueguanos y puneños. Como el proyecto Gaseoducto Sur Peruano para transportar y distribuir gas peruano a los departamentos del sur fue parado en 2017 por falta de financiamiento del concesionario (tardará el reinicio), ¿de dónde saldría el gas prometido?. Bolivia.

Bolivia es un país gasífero desde la década de 1960 y actual exportador de gas a Brasil y Argentina. En principio, el Perú podría comprar gas boliviano. En 2004, durante el gobierno de Alejandro Toledo, se habló de comprar gas de Bolivia, pero la (violenta) convulsión política de ese país entonces impidió seguir adelante. En 2015, bajo el gobierno de Ollanta Humala, se volvió a mencionar la posibilidad de comprar gas boliviano, pero quedó en nada.

La promesa de Cuevas y Aduviri viene con la oferta de Evo Morales, gobernante boliviano, para vender gas al Perú. En Bolivia la industria de hidrocarburos fue nacionalizada en 2006 y la comercialización la tiene Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), la empresa estatal. En la negociación de compra-venta, no intervienen los gobiernos regionales. Por eso el Ministerio de Energía y Minas ha enviado un equipo técnico para reunirse con los bolivianos y estudiar un acuerdo de compra de gas natural y gas licuado de petróleo o GLP.

¿Cómo llegaría el gas desde Bolivia?. Dos opciones: primero “gaseoductos virtuales”. Es decir, gas transportado en camiones de combustible previo proceso de comprimido en una planta de licuefacción. Cuando el gas llegue a su destino se descomprime. El proceso es menos costoso que un gaseoducto tradicional, pero no garantiza “gas barato”. En el Perú, por ahora, existen dos empresas concesionarias para distribución de gas mediante gaseoductos virtuales: una para el norte y otra para el sur. El año pasado iniciaron operaciones, pero demorará la masificación.

La otra opción es el gaseoducto tradicional. Un tubo que saque gas desde Bolivia y lo traslade hasta el sur del Perú. La construcción del tubo y la planta de licuefacción tardarían algunos años. En todo caso, a menos que Bolivia nos venda gas natural y GLP a bajo precio (¿subsidiado?), la promesa de Cuevas y Aduviri por “gas barato” no sería real ni inmediata.

Un factor más a considerar: el político. Morales es un autócrata izquierdista, quien también persigue o encarcela opositores, reprime protestas y reniega de la libre expresión. En 2005 llegó al poder en Bolivia envuelto por la bandera (neo)indigenista, que aquí tiene dos simpatizantes en Cuevas y Aduviri. Nada agradaría más a Morales que tener “peones” para la agitación política en el Perú, si fuese necesaria. A Cuevas y Aduviri les fascinaría un “padrinazgo político” de Morales para erigirse como líderes regionales en el Perú y, quizá, saltar a la política nacional.

Asunto peliagudo, que no huele sólo a gas.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Noviembre 1992 / noviembre 2020

Artículos COVID-19 (2020)

Artículos anteriores