Arte senderista


Durante diciembre pasado hubo una muestra de arte en el sótano de un pequeño restaurante ubicado en el centro de Lima. Esto no hubiese tenido repercusión si no fuera por la condición de los autores de esta exhibición: presos por terrorismo.
 
Decenas de cuadros pintados por dirigentes y militantes de Sendero Luminoso, quienes purgan cárcel por actos terroristas cometidos durante las décadas de 1980 y 1990. Incluso una de las autores es Elena Iparraguirre, esposa del líder máximo senderista, Abimael Guzmán, y números dos de la sanguinaria organización. Según imágenes captadas por la televisora privada Frecuencia Latina (hoy Latina), el día de la inauguración estuvieron presentes muchos invitados. Acudió Manuel Fajardo, abogado de Guzmán y líder del Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales (MOVADEF), parte de la facción senderista “acuerdista”, quien también estuvo preso por terrorismo. Una bella jovencita era la guía encargada de mostrar las obras y describir el mensaje subyacente en cada pieza.
 
Llamó la atención la presencia de muchísimos jóvenes. Considerando que sean chicos y chicas entre 18 y 24, ninguno de ellos vivió la época del terrorismo y sus únicas referencias de esos años serían las voces de adultos mayores cercanos, vagas reseñas periodísticas y la narración monocorde de los aburridos libros de Historia que leyeron en la secundaria. Pasado Navidad, el último día de la exhibición, el voluntarioso Ministro de Interior llegó hasta la sede de la galería, recorrió el lugar y tuvo un mediático altercado verbal con Fajardo.
 
En fin, la preocupación es si esas obras de arte son “apología al terrorismo” o no y la trasmisión del mensaje a cierta juventud. En 2003 una sentencia del Tribunal Constitucional re-tipificó el delito de “apología al terrorismo”, que desde 1992 era muy laxo. Actualmente, debe considerarse como un llamado a cometer acciones de violencia armada o una glorificación de violentos actos armados cometidos del pasado. Si no se configuran todas las causales, imposible que procesen o condenan a alguien por “apología al terrorismo”.
 
Ya hemos visto parte de las piezas exhibidas y, personalmente, no constituirían delito. Además, el MOVADEF pretende asumir una pose legalista. Esas pinturas son el clásico “realismo socialista”, una corriente estética que difunde el conocimiento de los problemas sociales y las vivencias de las personas por medio del arte. Fue la tendencia artística impuesta oficialmente en la extinta Unión Soviética (hasta la asunción de Mijaíl Gorbachov), la China maoísta y, en general, la mayoría de los países socialistas. Se expresa en literatura, música, pintura, escultura y arquitectura. Hoy Corea del Norte es el único país donde sigue vigente el “realismo socialista”. A simple vista, es inofensivo: sólo tiene un fin de difusión ideológica.
 
Por supuesto, difusión ideológica senderista es peligrosa. ¿Qué ha hecho el Estado y la sociedad para que esa juventud pueda ver, más allá del arte senderista, las verdades intenciones de estos pseudo-artistas?. He ahí la pregunta clave.
 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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