Demagogia con Cataluña

Días atrás el Ministerio de Relaciones Exteriores emitió un comunicado expresando la posición del Perú sobre la crisis en la región de Cataluña, España.

En la nota Torre Tagle manifestó que el Perú se solidariza con el pueblo español, respalda al gobierno de Mariano Rajoy y aboga por una solución al conflicto catalán dentro de la Constitución de 1978 y preservando la unidad de España. Esta postura en política exterior ha sido criticada por algunos medios de comunicación y ciertos periodistas, quienes achacan un “doble rasero” al Gobierno nacional, porque condena las violaciones a los derechos humanos, pero “calla” los heridos y la represión en Cataluña.

El conflicto catalán es largo y complicado de explicar, pero puedo sintetizarlo un poquito: las instituciones autonómicas de Cataluña, la Generalidad y el Parlamento, están dominadas por movimientos políticos y sociales “separatistas”, cuyas bases electorales fueron sembradas desde la década de 1970 (con el aprendizaje de la lengua catalana, en lugar del idioma español) y cosechadas a partir de la crisis financiera internacional en 2008. Hoy hay muchos catalanes independentistas, pero hay muchos más catalanes que se consideran españoles y no quieren separarse de España.

Políticos (muy corruptos, por cierto), empresarios, intelectuales, periodistas, artistas, deportistas y hasta religiosos “pro-separatismo” o “separatistas” han violado paulatinamente todas las normas constitucionales y legales españolas para imponerse. Lo último: convocaron un referéndum inconstitucional en Cataluña para decidir en ánforas la secesión. Ese referéndum estuvo viciado en fondo y forma (por ejemplo, los votantes pudieron sufragar donde sea y cuantas veces quisieran) y contra sus opositores en la región, los “separatistas” tienen fuerzas de choque en las calles para insultar, golpear o destruir y la complicidad de la policía autonómica. Ante este violento y fanático ataque a la unidad de España por los “separatistas”, fiscales, jueces y guardias civiles intentar restaurar el imperio de la ley en Cataluña. Por cierto, los “separatistas” son hábiles propagandistas, porque falsearon los hechos el día del referéndum, inflaron el número de heridos y exageraron la represión policial.

Mientras escribo este artículo la crisis en Cataluña todavía no se resuelve, pero ¿por qué en el Perú hay gente poniéndose al lado de los intolerantes y criminales “separatistas”, que están cometiendo delito tras delito con la anunciada secesión?. Algunos, por ignorancia. Nada saben sobre Cataluña, creen que la “democracia” está por encima de la ley o consideran que reprimir manifestantes gamberros es “criminalización de la protesta”. Otros, sin embargo, pretextan el conflicto catalán para atacar al Gobierno nacional por el rechazo abierto a la dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela (que también respalda a los “separatistas”) o por simpatías con la oposición fujimorista, no sé.

Personalmente, nuestra política exterior frente a Venezuela y Cataluña es coherente: ante todo, respeto a la ley. Lo demás es demagogia.

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