Cuidado con la violencia política

 

Rafael Belaunde Llosa es abogado y empresario del negocio inmobiliario. Hijo del ex senador Rafael Belaunde, fue brevemente Ministro de Energía y Minas bajo el nefasto gobierno de Martín Vizcarra en 2020. Hombre de ideas liberales, junto a allegados suyos, formó su movimiento político por el cual será candidato presidencial para las elecciones generales del próximo año.

En el distrito costero de Cerro Azul, Cañete, a las fueras de Lima, mientras iba en camino a inspeccionar la adquisición de terrenos, dos sujetos en una motocicleta interceptaron la camioneta donde Belaunde Llosa viajaba solo recibiendo nueve impactos de bala. Varios disparos destrozaron el parabrisas y algunas esquirlas de vidrio hirieron a Belaunde Llosa. Él cargaba una pistola (tiene licencia para portar armas de fuego) y se defendió. Posteriormente, avisó a la Policía Nacional y denunció el hecho ante los medios de comunicación y en las redes sociales. Algunas fotografías publicadas evidencian lo acontecido.

De inmediato, surgieron dudas de si el atentado contra Belaunde Llosa fue un simple acto del crimen organizado o tuvo motivación política. La semana anterior un candidato a diputado fue asesinado en Piura por sicarios. Era un abogado “de izquierda”, quien fue defensor legal de Geiner Alvarado, Ministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento bajo el incompetente, corrompido e ideologizado gobierno de Pedro Castillo en 2021. Es evidente que la intención de quienes atacaron a Belaunde Llosa era matarlo, pero no lo consiguieron.

La política ha “minimizado” el suceso. Excepto tres candidatos presidenciales, los competidores de Belaunde Llosa quedaron en silencio. El “porno-filo” Presidente de la República tampoco dijo algo, aunque su Ministro del Interior se comunicó con Belaunde Llosa. El Presidente del Jurado Nacional de Elecciones y el Jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales sí han condenado el hecho. Ellos intuyen, no sin razón, que esto es el comienzo.

Cuando tienes periodistas afirmando -sin pruebas- que el atentado contra Belaunde Llosa no es político (¿cómo saben?) o activistas “de derecha” en redes sociales (muchos de ellos, seguidores del ex alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, candidato presidencial y senatorial) afirmando que el atentado es “falso” NO es un buen augurio. Sucedió en México, Colombia y Ecuador. Para la ciudadanía, es reconfortante o no-estresante pensar que no estamos a puertas de una ola de violencia política como Perú no ha visto desde las décadas de 1980 y 1990. Después nadie llore ni se angustie cuando veamos gente inocente muriendo en un atentado donde un candidato era el objetivo a matar.

Nota aparte: finalmente, el consorcio Rutas de Lima entregó su dañada concesión vial a la Municipalidad Metropolitana de Lima. Nadie celebre nada. En un par de meses, cuando las vías antes concesionadas empiecen a deteriorarse y no haya dinero en el presupuesto público para mantenimiento y reparación, acuérdense de un “cerdo” que durante dos años chillaba “peajes de la corrupción” y otras estupideces.

 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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