Cuidado con la corbata


El “hombre sin sombrero” que ocupa la Presidencia de la República está pasándola de lo lindo en los Estados Unidos.

Gracias a los votos fujimoristas, una mayoría de congresistas le autorizó viajar a “Gringolandia”. En concreto, a Nueva York para la sesión anual de la Asamblea General de las Naciones Unidas y otras reuniones oficiales. Viajó con su cuestionada mujer y brilló por su cinismo. En la misma reunión con inversionistas estadounidenses, donde tenía un pobre hombre a quien le vencía el sueño por la aburrida palabrería del “tamborcito”, el “hombre sin sombrero” habló de la importancia de la educación, cuando en el Perú su incompetente, corrompido e ideologizado Gobierno “se ha cargado” el programa educativo juvenil Beca 18, y hasta sobre la corrupción, cuando él tiene al Ministerio Público y el Poder Judicial respirándole en la nuca por sus casos de corrupción administrativa.

Al día siguiente, el “hombre sin sombrero” dio su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en el cual se “victimizó”. Dijo que “reconocía” la soberanía argentina sobre las islas Malvinas (una posición tradicional de Torre Tagle, pero que inoportunamente nos enoja con Gran Bretaña) y abriría una embajada ante Palestina (Perú reconoció un inexistente “Estado Palestino” en 2010), insinuó que el Congreso alista un “golpe de estado” y habló otras sandeces.

Sin embargo, en la presentación del “hombre sin sombrero” ante las Naciones Unidas, llamó la atención a la opinión pública peruana su atuendo: pantalón de vestir, camisa de vestir, zapatos, saco y corbata. Mejor dicho, por primera vez, vestía terno. Si comparamos las imágenes de hace un año, con el sombrero y el traje boliviano “Liki liki”, la apariencia del “hombre sin sombrero” ha cambiado drásticamente. Quien escribe piensa que el “hombre sin sombrero” se verá ridículo siempre, sin importar la vestimenta, pero hay personas que pueden dejarse influenciar. Por ejemplo, el ex congresista Daniel Abugattás afirmó en televisión que la transformación del “hombre sin sombrero” es “reintegradora” y significa que está empezando “a construir su presidencia”.

Así como mucha gente fue influenciada por el sombrero (un símbolo de “reivindicación popular”, dijeron algunos), cuidado con dejarse influenciar ahora por la corbata. El “hombre sin sombrero” no se “moderará” ideológicamente, no se irá hacia “el centro político” ni se convertirá en socialdemócrata. Él es un comunista y mientras algunas personas pueden haberse influenciado por el terno, su putrefacto Gobierno está a puertas de entregar el Ministerio de Educación a sus “amigos” del Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales (MOVADEF), heredero ideológico de los terroristas de Sendero Luminoso en las décadas de 1980 y 1990, y darles la capacidad para elaborar un nuevo currículo educativo.

Mucho cuidado con la corbata. Si el “hombre sin sombrero” la viste con pantalón, camisa, zapatos y saco, ni remotamente se volverá un “estadista”. La vestimenta no hace a la persona, porque sólo sería un actor vistiendo un disfraz.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Noviembre 1992 / noviembre 2020

Artículos COVID-19 (2020)

Artículos anteriores