No al “relato heroico”


El congresista Marco Miyashiro ha exigido en el Congreso que los textos escolares enseñen “la verdad” sobre la lucha contra el terrorismo durante las décadas de 1980 y 1990.

Miyashiro, general retirado de la Policía Nacional e integrante del GEIN-DINCOTE, no es el único. Sus colegas de la bancada fujimorista piensan igual, además de “filo-fujimoristas” en los medios de comunicación, y así lo han expresado tras la controversia por el Lugar de la Memoria causado por el congresista Edwin Donayre y relatado en un artículo anterior.

¿Qué entiende Miyashiro (personalmente, un “lerdo”) por “la verdad”?. Un discurso univoco, un “relato heroico” contrario al Informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación en 2003, al informe En Honor a la Verdad de 2010 y a libros de investigación de los periodistas Umberto Jara y Ricardo Uceda, donde nunca hubo asesinatos, torturas, secuestros, violaciones sexuales y demás “excesos” (maldita palabra) por quienes vestían el uniforme de nuestras fuerzas armadas y policiales.

Al margen del atentado a las memorias individuales y la evidente falsedad de sucesos, ese discurso univoco, ese “relato heroico” no es nuevo en nuestra Historia. La narración sobre la guerra contra Chile (1879-1883) es monocorde y reduccionista: sólo hay soldados, batallas, héroes, victorias y derrotas. Nada más. El pueblo no existe como sujeto narrativo y no hay homicidios, robos, abusos y ultrajes, excepto si fueron cometidos por las tropas chilenas.

Ese discurso univoco, ese “relato heroico” nació con el mensaje anti-chileno del escritor Manuel González Prada (el más grande estafador intelectual del Perú), quien fue instrumentado e impuesto por la oligarquía (las cuarenta familias más ricas y poderosas) durante la República Aristócrata (1895-1919) para borrar culpas y encubrir hechos en el estallido, el desarrollo y el desenlace de la guerra. 

La guerra contra Chile fue un hecho tan traumático para el Perú que debió producir innumerables novelas, pinturas, obras de teatro, etc., pero ese discurso univoco, ese “relato heroico” instrumentado e impuesto por la oligarquía impidió que se relatara la contienda desde visiones o enfoques de los indígenas reclutados a la fuerza para el Ejército, el caos y la anarquía en las ciudades, los soldados en batalla, las vicisitudes de la ocupación militar, los prisioneros de guerra, etc., porque quien osara ir en contra, era tildado de “pro-chileno”. Poquísimos intelectuales lo hicieron y pagaron el costo en desprestigio por hacerlo.

¿Cuál ha sido la consecuencia de ese discurso univoco, ese “relato heroico” sobre la guerra contra Chile?. Que el Perú no supera del todo el trauma de la derrota, la ocupación y la pérdida de territorio y todavía predomina la desconfianza hacia Chile y los chilenos. ¿Cuál sería la consecuencia de un discurso univoco, un “relato heroico” sobre la lucha contra el terrorismo?.

Que las heridas en nuestra sociedad seguirán abiertas, demorará mayor tiempo la “reconciliación” basada en verdad y justicia y el tema continuará explotado políticamente.


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