Hablando de la guerra contra Chile


América TV estrena la miniserie Grau, caballero de los mares, protagonizada por el actor y comediante Carlos Alcántara interpretando al almirante Miguel Grau, uno de los héroes de la guerra contra Chile en el siglo XIX.
 
El estreno coincide con el aniversario 135 del combate de Punta de Angamos, donde Grau murió a bordo del monitor Huáscar, que acabó capturado por la armada chilena. ¿Por qué el recuerdo de la guerra contra Chile sigue tan vivo en el inconsciente colectivo peruano?, ¿tan traumática fue la guerra o aún el Perú no supera las consecuencias de la derrota?. Ni siquiera el conflicto armado interno durante las décadas de 1980 y 1990 despierta tantas pasiones.
 
El relato de la guerra está teñido de mitos y medias verdades para victimizar al Perú. Por ese relato, no concebimos que la guerra estuviera perdida desde el inicio. Mientras en Chile, el país estaba cohesionado en defensa de la patria, la Constitución de 1833 regía a cabalidad, funcionaba el Congreso y había libertad de expresión; en el Perú, hubo un golpe de estado, había desunión política y social, la Constitución de 1860 fue violada, el Congreso fue disuelto, se impuso censura a la prensa y hubo persecución para opositores. ¿Qué diferencia?.
 
De otro lado, el ejército chileno estaba compuesto de peones, campesinos y bandoleros, acostumbrados por decenios a robar y masacrar indígenas mapuches, por lo que el pillaje terminó sobrepasando las órdenes de Santiago. Sin embargo, a medida que la expedición militar del capitán chileno Patricio Lynch se acercaba a Lima, la anarquía reinaba y turbas mataban inmigrantes chinos o asaltaban casas comerciales. El alcalde de Lima, Rufino Torrico, pidió que las tropas de Lynch entraran para restablecer el orden. A las contribuciones bélicas, los botines de guerra y la destrucción de propiedad privada o pública, autorizados a Lynch por Santiago, se suma el despojo de la soldadesca. No obstante, Lynch ordenó la liberación de peones chinos (coolies) de las haciendas desde Chimbote hasta Chincha y reactivó los servicios de correos y telégrafos, ferrocarriles, hospitales y la cárcel, además del recojo de la basura y mantenimiento del ornato y el reparto de alimento a poblaciones vulnerables.
 
Lynch también logró que una “junta de notables” nombrara al jurista Francisco García Calderón como el nuevo Presidente de la República y se restableciera el Congreso. Al no obtener una paz negociada en términos ventajosos para Chile, Lynch ordenó el arresto y destierro del mandatario y el encierro de senadores o diputados. El sucesor, contralmirante Lizardo Montero, acabó derrocado por las ¡mismas fuerzas peruanas!, divididas entre quienes querían negociar con armas o la diplomacia. El general Miguel Iglesias haría la paz rápidamente con Chile empujado por intereses particulares.
 
Si sabe por qué ocurrieron tales o cuales hechos, pero no se entiende por qué, no se aprende Historia. Si se desconoce datos o sucesos que explique el contexto, tampoco se aprende Historia. Pensemos en esto al recordar la guerra contra Chile.

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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