¿Ha escuchado del “Plan Zanahoria”?. Quizá sí, quizá
no.
Hace varios años distintos alcaldes en Lima
Metropolitana pretenden o han pretendido “vender” a sus vecinos la idea que el
funcionamiento nocturno de restaurantes, discotecas, bares y distintos
establecimientos comerciales propicia (nadie sabe por qué ni cómo) la
delincuencia común u organizada. Por tanto si cierran temprano, no habrá
delincuentes y tendremos “noches seguras”. Así surgieron los “planes zanahoria”:
mediante ordenanzas municipales, distintos gobiernos locales empezaron a
regular los horarios de funcionamiento de distintos establecimientos
comerciales. Sólo hasta las 11pm, sólo hasta las 1am, sólo hasta las 2am. De
ahí todos a casa.
La Municipalidad Distrital de Miraflores llegó al
extremo con la discoteca Tumbao VIP: le impuso todo qué días y a qué horas
debía funcionar, como si los alcaldes y los regidores fueron los
administradores del local. A raíz de la reciente balacera afuera del local
durante el concierto de la cantante Yahaira Plasencia, Miraflores clausuró la
discoteca y la administración acudió a la Comisión de Eliminación de Barreras
Burocráticas del Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la
Protección de la Propiedad Intelectual (INDECOPI), la cual resolvió contra el
cierre y la regulación del horario de funcionamiento.
De inmediato, varios alcaldes han criticado la
medida del INDECOPI. Incluso, el alcalde de Surco, Roberto Gómez Baca (el
burgomaestre del “osito” y con denuncias por turbios negocios inmobiliarios),
ha invocado el fantasma del “caso Utopía”, la tristemente conocida discoteca
surqueña, donde un incendio causó la muerte de veintinueve jóvenes en 2002.
También vecinos en Surco, Barranco y Miraflores (generalmente, personas de la
tercera edad) han protestado en defensa del “Plan Zanahoria”, aunque
-curiosamente- no como política municipal de “seguridad ciudadana”, sino porque
no quieren “bulla”.
¿Por qué el INDECOPI “se tumbó” el “Plan Zanahoria”
miraflorino?. Primero, al igual que otros gobiernos locales, Miraflores nunca
sustentó con ningún caso concreto cómo o por qué disminuiría la inseguridad si
los establecimientos comerciales cierran a determinada hora. Tampoco sustentó
por qué la restricción horaria se aplica a todo el municipio y no sólo a la
zona donde funcionan locales de diversión. Segundo, al igual que otros
gobiernos locales, Miraflores nunca presentó información o documentación que demostrara
la existencia de un problema generalizado en todo el municipio. Tampoco si la restricción
de horarios se basaba en una evaluación de costos y beneficios (la regla de la
razón), entre otros.
Según la Ley Orgánica de Municipalidades de 2002,
los gobiernos locales tienen competencias para garantizar la seguridad y
tranquilidad de los vecinos. Pueden fiscalizar los establecimientos comerciales
y vigilar calles y avenidas con las unidades del Serenazgo. Para hacerlo
competentemente, requieren planes y políticas sensatos y eficaces, no medidas
facilistas, controlistas y absurdas como el “Plan Zanahoria”.
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