Acabó la Cumbre APEC en Lima. Fue una semana
importante para el Perú.
La Asia-Pacific Economic Cooperation
(APEC) o Cooperación Económica Asia-Pacífico es un foro multilateral creado en
1993 orientado a la promoción y facilitación comercial, la inversión, la
cooperación económica y técnica y el desarrollo de los países y territorios de
la cuenca del océano Pacífico. Cada año rota la sede de la reunión anual. Los
miembros son Australia, Brunei, Canadá, Indonesia, Japón, Corea del Sur,
Malasia, Nueva Zelanda, Filipinas, Singapur, Tailandia, Taiwán, los Estados
Unidos, China, Hong Kong (provincia autónoma china), México, Papúa Nueva
Guinea, Chile, Rusia y Vietnam. Perú forma parte de la APEC desde 1998.
La Cumbre APEC es lugar de encuentro entre gobernantes
y empresarios de las economías que representan 57% del PBI mundial, concentran
casi la mitad del comercio mundial y reúnen 40% de la población del planeta. En
Lima se discutió los avances necesarios hacia el área de libre comercio en la
cuenca del Pacífico. Además, la integración de pequeñas y micro-empresas en las
cadenas globales y las metodologías o herramientas tecnológicas necesarias para
la exportación. Por último, Perú aprovecharía el encuentro para “afinar” el
Tratado de Libre Comercio con China suscrito en 2008. En esta cumbre estuvo
presente Colombia, que desea adherirse a la APEC, y Argentina, como “observador”.
Reunió 4 mil asistentes, aproximadamente. Alrededor de 1,200 empresarios
vinieron a conocer el Perú y las oportunidades de inversión. El Presidente de
la República se lució como “anfitrión”. Es su ambiente.
La APEC es un foro económico y comercial. No hay temas
políticos. Por eso no importa la visita y condecoración en el Congreso al
presidente de China, Xi Jinping, representante de una dictadura despiadada que
encarcela opositores, censura información, reprime la disidencia, tortura y mata
prisioneros, sin contar la “ocupación” del Tíbet. Tampoco importan las sonrisas
del presidente de Rusia, Vladimir Putin, jefe de una autocracia mafiosa
enquistada en el Kremlin y la Duma, que ataca al periodismo independiente y
persigue y encarcela opositores. Mucho menos del presidente de Filipinas,
Roberto Duterte, un psicópata con un gobierno libremente electo, pero cada vez
más autoritario. Por citar tres ejemplos.
Mientras la izquierda radical falló intentando
organizar eventos paralelos o promover protestas de rechazo, igual que en la
Cumbre APEC de Lima en 2008. Daba pena ver por la TV la marcha minúscula y
raquítica, no contra la APEC sino contra la presencia del presidente de los
Estados Unidos, Barack Obama, y la firma del Acuerdo Transpacífico de
Cooperación Económica o Trans-Pacific Partnership (TPP) para
mayor apertura comercial, una normativa común de propiedad intelectual, el
reforzamiento de los estándares laborales y ambientales y el establecimiento de
un mecanismo de arbitraje internacional, que el Congreso aún no ha ratificado.
En fin, por una semana los ojos del mundo estuvieron
sobre el Perú y espero que se llevaran buena impresión.

No hay comentarios:
Publicar un comentario