Perú frente a Venezuela

Con el nuevo Gobierno nacional un tema de política exterior cambiará significativamente respecto al que se va: Venezuela.

Para nadie es un secreto lo que ocurre en Venezuela: inflación creciente y pérdida de valor adquisitivo del “bolívar fuerte” (la moneda desde 2006), escasez y desabastecimiento de bienes esenciales con precios regulados (hay control de precios desde 2003), nacionalización de empresas y destrucción del aparato productivo, aumento del desempleo y sub-empleo, enorme déficit fiscal (por caída de la renta petrolera y gasto público descontrolado) y endeudamiento externo exorbitante, mercado negro. Falta medicamentos por la ausencia de divisas para importarlos (hay control de cambios desde 2003) y colapsó casi totalmente el sistema de salud. La delincuencia callejera y la criminalidad por bandas armadas han arrebatado la vida de centenares de venezolanos y venezolanas. Por último, existe una dictadura que persigue y encarcela opositores (hay “presos políticos” desde 2003, pero la cifra se disparó a partir de 2014), reprime brutalmente protestas callejeras, militariza la sociedad y ultraja el imperio de la ley, al mismo tiempo saquea el erario público y coquetea con el narcotráfico enmascarada en la propaganda política de la “Revolución Bolivariana” iniciada en 1999. 

El saliente Presidente de la República y su Gobierno y otros gobiernos latinoamericanos son corresponsables cuando permitieron en 2013 que el sindicalista Nicolás Maduro tomara el poder tras morir el ex teniente coronel Hugo Chávez (1999-2013), en contra de la Constitución de 1999, y “avalaron” la “fraudulenta” elección presidencial celebrada por el Consejo Nacional Electoral ese año. Tampoco protestaron por el encarcelamiento ilegal del ex alcalde capitalino de Chacao, Leopoldo López, y otros opositores tras las protestas callejeras en 2014. Por último, callaron cuando Maduro empezó a utilizar el Tribunal Supremo de Justicia para menoscabar a la Asamblea Nacional con mayoría opositora desde este año. 

Los últimos cambios de gobierno en Brasil y Argentina, pero -sobre todo- el asco que está provocando la dictadura de Nicolás Maduro en América Latina y el mundo han provocado el creciente aislamiento internacional de Venezuela. La votación en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA) para oír el informe presentado por el secretario general Luis Almagro sobre la realidad venezolana y la “activación” de la Carta Democrática Interamericana de 2001 fue el triunfo de países como Colombia, Costa Rica, Chile, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Uruguay frente a Bolivia, Ecuador, El Salvador, Haití, Nicaragua o la República Dominicana, que por afinidad ideológica o intereses económicos aún apoyan a Venezuela. Por fortuna, el Perú estuvo en el primer grupo.

El nuevo Gobierno puede influir para cambiar la situación de Venezuela. El Perú se lo debe a un país que antaño acogió a peruanos y peruanas en busca de un futuro mejor y a venezolanos y venezolanas que hoy han optado por el Perú como su “segunda patria”. Que así sea.

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