El 27 de agosto la dictadura de Nicolás Maduro envió al
Perú un avión comercial de la aerolínea estatal CONVIASA para “recoger” 89
venezolanos que pidieron regresar a Venezuela.
Algunos detalles notorios: los “repatriados” estaban
alojados en hoteles de lujo pagados por la embajada venezolana en Lima. Después
fueron llevados en buses contratados hasta el aeropuerto. Todos tenían
abundante equipaje. Durante la espera del vuelo, rehusaron declarar ante
reporteros peruanos. Fueron acompañados por reporteros, camarógrafos y
fotógrafos de Venezolana de Televisión y TELESUR, las televisoras de la
dictadura. En Venezuela dijeron haber sido víctimas de campañas de “maltratos”,
“discriminaciones” y “xenofobia”.
Es el plan de Maduro “Vuelta a la Patria”: otra
estrategia propagandística para ocultar la hiperinflación rampante, la escasez
y el desabastecimiento de productos básicos, el colapso de los servicios
públicos, la criminalidad escalofriante, el latrocinio descarado y la represión
bestial en Venezuela, causante del actual éxodo de miles de venezolanos. Según
la Superintendencia Nacional de Migraciones, hay más de 400 mil residiendo en
el Perú.
Oscar Pérez, ex diputado, asilado político desde 2009
y destacado líder de la comunidad venezolana aquí, alertó que se venía una
“campaña de desprestigio” contra el Perú sobre los inmigrantes venezolanos.
Dijo que algunos de esos “repatriados”, quizá aún puedan creer (¡a estas
alturas!) en promesas de “ayuda” de Maduro. No obstante, el resto serían
“agentes” de la dictadura. Para la Cumbre de las Américas este año Maduro envió
una nutrida delegación venezolana para -junto con la delegación de la dictadura
comunista de Cuba- “sabotear” el evento. Incluso hubo en Lima una marcha de
apoyo a Maduro (quien no asistió a la Cumbre) conformada tanto por peruanos
como venezolanos. Finalizado el evento, nadie supo qué fue de esos
simpatizantes.
Ahora, una semana después una veintena de venezolanos
se congregaron frente a la embajada para “exigir” a Maduro envíe otro avión,
porque también “se quieren ir”. Tampoco quisieron declarar ante reporteros
peruanos. Lo hicieron a través de la red social Facebook y para alegar el mismo rollo de “maltrato, discriminación
y xenofobia”. Mientras tanto, jerarcas de la dictadura como Diosdado Cabello
(sindicado como jefe narcotraficante) y Jorge Rodríguez (psiquiatra demente)
hablan de miles de solicitudes de venezolanos en Ecuador, Brasil y el Perú
“desesperados” por volver a Venezuela, a quienes se les recogería en avión.
Aunque sea una dictadura gansteril sin credibilidad
internacional, tampoco se puede permitir que ésta manche alegremente la reputación
del Perú en el mundo. Torre Tagle debe comunicar categóricamente al exterior
que en el Perú NO hay campañas de “maltratos, discriminaciones ni xenofobia”
contra ningún extranjero y quienes osen promoverlas serán sancionados, conforme
a la ley penal peruana.
No es sólo por los venezolanos que eligieron o eligen
esta tierra para vivir, trabajar y ser felices sino por la imagen de nuestro
Perú.
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