Corte IDH salomónica


Faltando horas para la esperada participación futbolística del Perú en el Mundial Rusia 2018, la Corte Interamericana de Derechos Humanos publicó su fallo sobre el indulto humanitario al ex dictador Alberto Fujimori.

Preso desde 2009 por violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad (también por corrupción, pero es otro asunto) por las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta en 1991 y 1992, respectivamente. En diciembre del año pasado el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski le otorgó el indulto humanitario. Defensores de derechos humanos llevaron el caso a la Corte, que hacía seguimiento al Perú para el cumplimiento de justicia por Barrios Altos y La Cantuta y la cual tenía lista la sentencia meses atrás.

¿Qué ha fallado la Corte?. Primero, el indulto es revisable sólo por la justicia peruana. Quienes fantaseaban con que la Corte emitiría una sentencia fulminante que pusiera a Fujimori dentro de una furgoneta del Instituto Nacional Penitenciario (INPE) de vuelta a la prisión del cuartel policial Barbadillo (los mismos que en enero pasado soñaron que ¡el papa Francisco se pronunciaría contra el indulto!) quedaron desilusionados. De igual modo, la Corte no aceptó las “pruebas” que el indulto fue “negociado políticamente”. La verdad judicial no contempla esa afirmación.

Segundo, el fallo de la Corte no tiene “efectos jurídicos” sobre el indulto y el ex dictador continuará libre (en realidad, con comparecencia restringida por su enjuiciamiento en el caso Pativilca de 1992) hasta la decisión del Poder Judicial. Tercero, hubo “irregularidades procedimentales”: el informe de la junta médica, la falta de motivación del indulto, el informe de condiciones carcelarias que -según la Corte- no fueron suficientes para concluir que el encierro incidía en la salud física de Fujimori. Cuarto, cualquiera sea la decisión final de la justicia peruana sobre el ex dictador, debe considerarse su salud y bienestar. No puede ser peón en el ajedrez de las pasiones políticas.

Por último, la Corte impone al Perú plazo hasta octubre próximo para informar los avances sobre esta materia. También indica que aún no ha cumplido con reparación de víctimas, pago de indemnización e investigación, identificación y procesamiento de otros responsables de violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad. Víctimas y familiares de víctimas ya anunciaron que presentarían una acción de amparo contra el indulto que habría violado el derecho de acceder a la justicia. Aunque conforme al Código Procesal Constitucional de 2004 venció el tiempo, para la Corte el plazo empieza desde ahora. Sin embargo, el proceso demoraría.

Políticamente, la decisión beneficia a Kenji, hijo menor de Fujimori, quien ha sido suspendido “indefinidamente” como congresista. El Presidente de la República no anulará el indulto y -creo- el ex dictador difícilmente volvería a la cárcel. Frente a la disputa con su hermano, tal vez Doña Keiko, la hija mayor, ex congresista y lideresa del fujimorismo, no esté contenta del todo.

En fin, así es una justicia salomónica.


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