El congresista César Villanueva, presidente del
Consejo de Ministros, obtuvo rápido la cuestión de confianza del Congreso.
En la Cámara Villanueva habló mucho y prometió
tanto. Parecía candidato presidencial en campaña y su discurso se asemejaba a un
programa electoral. Habló de “metas con diálogo” y “búsqueda de consensos”.
Prometió acudir al Congreso cada seis meses a rendir cuentas y escuchar
opiniones. Anunció la ampliación de la “muerte civil” (regulada desde 2016)
para sentenciados por narcotráfico, lavado de activos y financiamiento al terrorismo.
También reformas a la “Ley de Lobbies” de 2003 y la “Ley de pérdida de dominio”
de 2007.
Además, dijo que se enviaría pronto al Congreso un
proyecto de reforma constitucional para restaurar el Senado más iniciativas
legislativas para ampliar el accionar de la Unidad de Inteligencia Financiera
en candidaturas y partidos políticos y subir la “cuota de género”.
Habló de “acelerar” la reconstrucción de las zonas
del norte del país afectadas el año pasado por el fenómeno El Niño, “reformar” el
sector salud (prometió otra “reestructuración” del Seguro Integral de Salud),
la educación como pilar gubernamental, el acceso universal al agua potable,
reducir la anemia en niños menos de 3 años de edad y mujeres embarazadas. Mejorar
los servicios de prevención, protección y atención a víctimas de violencia
familiar, sexual o de género. Hasta dijo que “reimpulsará” el proceso de
descentralización.
Para remate, Villanueva pidió al Congreso facultades
para legislar en cinco materias. En economía, pretende modificaciones al
Impuesto a la Renta para “fomentar la inversión y otorgar seguridad jurídica” y
“reducir la evasión y elusión tributaria”, cambios al Impuesto General a las
Ventas (IGV) y el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC), fortalecimiento del
Tribunal Fiscal y la SUNAT, reformas al Código Penal de 1991 sobre delitos
tributarios y aduaneros, sanear el Fondo de Estabilización de los Precios de
los Combustibles (creado en 2004) y el rediseño del FONIPREL (establecido en
2007), etc.
En reconstrucción, cambios a la Autoridad para la
Reconstrucción con Cambios creada el año pasado (¡apuesto le cambiarán el
nombre!) y reformas al Bono Habitacional Familiar del Fondo MIVIVIENDA, al
mecanismo de “obras por impuestos”, etc.
También en lucha contra la corrupción, modernización
del Estado (cambios a la Ley del Procedimiento Administrativo General de 2001 y
el decreto legislativo de 2016 que simplificó trámites administrativos) y
protección de poblaciones vulnerables.
Bravo, pero Villanueva nos salió con “sorpresitas”,
como querer aumentar el ISC a las bebidas gaseosas, y miente al decir haber “ahorrado”
en gasto corriente cuando sólo “reajustaron” el Marco Macroeconómico Multianual
y recién promulgarían un decreto de urgencia para austeridad presupuestal.
Encima crea incertidumbre con “10 días útiles” para saber qué se hará con los
cinco lotes petroleros licitados este año en las costas de Tumbes, Piura, Lambayeque
y Ancash.
Lo siento. No cuestión de confianza, tampoco facultades
delegadas.

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