De todas las alianzas políticas o electorales para las
elecciones generales del próximo año, la más significativa la constituiría una
entre el APRA y el Partido Popular Cristiano.
No es la primera vez que se rumorea una alianza entre
estos dos antiguos antagonistas. Para las elecciones generales de 2011 algunos
dirigentes apristas hablaron del “encanto” por aliarse con sus viejos rivales
pepecistas, pero otros no. Incluso se comparó esa posibilidad con la
“Concertación”, la alianza en Chile entre el Partido Socialista y la Democracia
Cristiana, dos antiguos enemigos, para volver a la democracia en 1990.
Finalmente, los pepecistas descartaron la idea y optaron por apoyar la
candidatura presidencial del economista Pedro Pablo Kuczynski.
Nuevamente, se habla de la alianza entre el APRA y el
Partido Popular Cristiano, pero con mayor entusiasmo o menores reticencias que
antes. Quizá, porque los pepecistas ya no cuentan con un candidato presidencial
“de peso” y los apristas necesitan “lavar la imagen” de su candidato
presidencial “vitalicio”, muy lastimada por escándalos políticos. En las
elecciones municipales y regionales de 2014, el Partido Popular Cristiano tuvo
un resultado vergonzoso (en Lima, erraron con el ex alcalde de Villa El Salvador,
Jaime Zea, el candidato del “viernes de chiquitingo”) y, actualmente, las
encuestas de intención de voto presidencial no favorecen al APRA. Además, los
pepecistas no volverían a apoyar a Kuczynski y tampoco apoyarían al ex
presidente regional de La Libertad, César Acuña. Por su parte, los apristas
urgen respaldo para enfrentar a Kuczynski, Acuña y al fujimorismo.
Junto con Acción Popular, el APRA y el Partido Popular
Cristiano son los partidos más tradicionales y antiguos del Perú. A diferencia
de otros, sí merecen llamarse “partidos políticos”, porque cuentan con doctrina
o ideario, han trascendido a los dirigentes fundadores y participan
continuamente en la vida democrática del país. Tampoco es la primera vez que
“se entienden”: la Constitución de 1979 fue, principalmente, un
"pacto" entre apristas y pepecistas. En 1978 el histórico pepecista
Luis Bedoya Reyes (ex Alcalde de Lima) declinó ante el aprista Víctor Raúl Haya
de la Torre para la Presidencia de la Asamblea Constituyente.
En 1991 el APRA -junto con otros partidos- apoyó al
Partido Popular Cristiano para que Felipe Osterling y Roberto Ramírez del
Villar presidieran el Senado y la Cámara de Diputados, respectivamente. Durante
los gobiernos de Alejandro Toledo y Alan García, votos apristas y pepecistas en
el Congreso se unieron para aprobar o rechazar sendas iniciativas legislativas.
Incluso en 2004 los apristas respaldaron la elección del entonces pepecista
Antero Flores-Araoz como Presidente de la Cámara.
¿Funcionaría esa alianza?. En política 2+2 no siempre
es 4. Dentro del APRA aún hay rechazó a “comulgar” con los pepecistas como
dentro del Partido Popular Cristiano todavía hay un sector anti-aprista. No
apoyaría esa alianza en las urnas, pero creo que es buen “matrimonio político”.
Un “matrimonio” chic.


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