Avanza el caso “Richard Swing”

 

El viernes pasado fuimos sorprendidos con una noticia matutina.

El Ministerio Público y el Poder Judicial, en coordinación con la Policía Nacional, habían ordenado la detención preliminar por siete días de varios implicados en el caso “Richard Swing”: la contratación ilegal del farandulero Richard Cisneros por el Ministerio de Cultura, un escándalo de corrupción administrativa que afecta directamente al Gobierno nacional de ese “aventurero” llegado a la Presidencia de la República mediante la sucesión constitución de 2018.

A parte de Cisneros, fueron detenidos la ex secretaria general del Palacio de Gobierno, Miriam Morales. También Karen Roca, ex asistenta administrativa, quien se hizo conocido por las grabaciones de audio difundidas el mes pasado. Por último, Óscar Vásquez, ex colaborador. El resto son o fueron funcionarios del Ministerio de Cultura. Una persona sigue no-habida.

De acuerdo a la investigación preliminar de fiscalía, Morales, Roca, Vásquez y otros conformaban una “organización criminal” para contrataciones ilegales de servicios en el Ministerio de Cultura. La hipótesis de la fiscal del caso sería una estructura piramidal, donde alguien ordenaba, otros direccionaban (Morales, Roca y Vásquez), otros ejecutaban (quien fuese Ministro de Cultura) y otros cumplían. Por cierto, según la fiscal, quien ordenaba sería el “aventurero”.

Hasta hace poco tiempo, Morales, Roca y Vásquez eran el círculo más cercano al “aventurero”. La fiscal pidió detención preliminar (no se descarta que pida prisión preventiva), porque considera que, por proximidad al Gobierno nacional, todos ellos pueden obstruir la acción de la justicia o huir. El “aventurero” y sus corifeos mediáticos captaron la paradoja: si asumimos que esos integrantes de la supuesta red criminal fueron detenidos, porque pueden huir u obstruir la justicia, entonces ¿por qué aceptaríamos que el “aventurero”, supuesto jefe de todos ellos, quien tiene inmunidad presidencial, no pueda también huir u obstruir la justicia?.

Visitando las obras de la Línea 2 del Metro de Lima, el “aventurero” dijo a la televisora estatal que es contrario a detenciones preliminares o prisiones preventivas. Notable cambio, porque no decía lo mismo con sus enemigos políticos. El domingo, en (vergonzosa) entrevista televisada con la periodista Mónica Delta, el “aventurero”, con la mirada al vacío, mintió como un bellaco: insinuó que la fiscal es “títere” de periodistas “no afines” a su Gobierno, repitió que hay una conspiración de políticos opositores y empresarios perjudicados por su Gobierno y dijo confiar que los detenidos serán liberados. El “aventurero” está desesperado, porque el caso “Richard Swing” sea archivado. Para su desgracia, no pasará, aunque la Fiscal de la Nación pretenda interferir o se niegue a abrirle investigación.

Si Cisneros, Morales, Roca o Vásquez, a quienes les esperarían varios años de cárcel, empiezan a hablar todo lo que saben, el “aventurero” estará perdido. Más temprano que tarde (tal vez antes de Navidad), el brazo de la justicia lo alcanzaría.

 

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