Sectores “de derecha” se vanaglorian que defienden a las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.
Precisamente, el putrefacto Congreso, dominado por los sectores “de derecha”, insistió con una ley observada por el Poder Ejecutivo para “reactualizar” el régimen pensionarios de militares y policías. Al margen que esa norma viola la Constitución de 1993 (específicamente, la reforma constitucional de 2003) al restituir parcialmente la “cédula viva”, costará miles de millones de soles dentro del presupuesto público anual. ¿El costo fiscal de esta farra populista (la Cámara “espuria” aprobó más leyes con iniciativa de gasto público)?. ¡Qué importa!.
Sin embargo, esta defensa “de derecha” a lo militar y policial es selectiva. ¿Cuándo ha oído a los voces más oficiosos de esos sectores “de derecha” denunciando, por ejemplo, las pésimas condiciones de los hospitales de la sanidad militar?, ¿cuándo ha oído a alguno de ellos denunciando la corrupción administrativa en la Policía Nacional?, ¿cuándo ha oído a alguno denunciando los abusos físicos o psicológicos en los cuarteles militares o los bajos ranchos de la tropa profesional o alistada de las Fuerzas Armadas?.
Parece que cuando los sectores “de derecha” (probablemente, con excepciones) piensan en las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional ven generales y coroneles, almirantes y vicealmirantes: la alta oficialidad. No visualizan a mayores, capitanes, tenientes o sargentos. Ni siquiera a quienes no tienen comando de tropa. No existen.
Cuando el impopular e “ilegítimo” Congreso aprobó esa infame ley para declarar la prescripción de las violaciones a los derechos humanos y los crímenes de lesa humanidad cometidos por militares y policías durante los años de la violencia terrorista entre 1980 y 2000, violando la Constitución de 1993, que el Ministerio Público y el Poder Judicial se han negado a acatar y el politizado Tribunal Constitucional sí lo ha hecho, los sectores “de derecha” no lo hicieron pensando en aquel soldado raso que abusó de su uniforme patrio y sus armas de reglamento contra un civil inocente sino en algún oficial que hoy es general o coronel retirado, pero que entonces “toleró”, “amparó” y hasta “estimuló” cuanta atrocidad fue cometida por los hombres bajo su comando en nombre de la “lucha antiterrorista”.
Recientemente, en Satipo, departamento de Junín, el ex alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, candidato presidencial y senatorial, uno de los abanderados “de derecha” en las elecciones generales a celebrarse dentro de un mes, dijo que él “reorganizaría” a las Fuerzas Armadas, porque en los cuarteles “hacen estupideces”. Después López Aliaga ha dicho que sus palabras fueron “tergiversadas”, pero el vídeo que circuló en las redes sociales y los medios de comunicación es clarísimo. Exceptuando dos tímidas voces contrarias, nadie en los sectores “de derecha” ha criticado a López Aliaga por “insultar” a las Fuerzas Armadas.
López
Aliaga seguirá perdiendo intención de voto. No obstante, ¡he ahí la patriótica
defensa de militares y policías!: generales sí, tropa no.
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