A Sus Señorías, los Congresistas

Este artículo es una respetuosa carta abierta a Sus señorías, los congresistas. No sé bien si acertaré o no, pero ojalá quienes me lean se sientan identificados o identificadas con mis palabras.

Sus Señorías, a ustedes corresponden la defensa de la democracia y el orden constitucional en el Perú. NO es posible que alguien declare y vuelva a declarar públicamente que el golpe de estado del 05 de abril de 1992 fue “justificado”. Ustedes NO pueden “justificar” ningún golpe de estado ni dictadura alguna de nuestra historia. Tampoco violaciones a los derechos humanos o crímenes de lesa humanidad durante la época del terrorismo. Si internamente piensan lo contrario, guárdense sus pensamientos para sí y cuiden sus expresiones.

Sus Señorías, cada uno o una de ustedes fueron elegidos o elegidas por un porcentaje del electorado. Sin embargo, no representan solo a quienes les votaron sino a todo el electorado. Aunque la Honorable Cámara provenga de veintiséis distritos electorales, cada uno o una de ustedes encarna la “soberanía popular” y sus acciones de legislar, fiscalizar y controlar deben ser guiadas por un fin máximo: el bienestar de todos los peruanos. Es un genuino ideal republicano.

Sus Señorías, es INACEPTABLE que cualquiera de ustedes haga demagogia subversiva e incite a las masas hacia la violación de la ley, el desacato a las instituciones, el desafío a la autoridad o la alteración del orden público. Si no están de acuerdo, debieron quedarse en el local partidario, sindical o gremial.

Sus Señorías, la majestad del Parlamento se respeta. La Honorable Cámara no es escenario para juramentos ridículos, consignas partidarias de mitin político ni para griterío de plaza pública. Si no están de acuerdo, nunca debieron pisar el Palacio Legislativo.

Sus Señorías, que el voto preferencial no los engañe. Sin los partidos políticos, no hubiesen llegado al Congreso. No pueden cuestionar las decisiones partidarias, pelearse públicamente con sus colegas de bancada o pretender imponerse sobre el partido político. Quieran o no, la democracia se asienta sobre partidos políticos y deben algo de lealtad y disciplina partidaria.

Sus Señorías, a ustedes corresponden facilitar o entorpecer que el Perú progrese en libertad, justicia y paz. Si alguien menosprecia la convivencia democrática basada en el pluralismo político y la libre opinión, pregona el desconocimiento de la Constitución de 1993 (mientras esté vigente) y llama a boicotear inversiones creadoras de riqueza, generadoras de empleo y contribuyentes al Estado, es “anti-peruano” o “anti-peruana” y NO MERECE el escaño.

Por último, Sus Señorías, ustedes son los depositarios de la historia parlamentaria del Perú. No mancillen la tradición y el legado de senadores, diputados, constituyentes y congresistas de antaño. De lo contrario, la gran mayoría de ciudadanos y ciudadanas haremos escarnio de sus nombres o, simplemente, los condenaremos al olvido.

Si alguno o alguna de Sus Señorías no le han gustado mis palabras, lo siento. Las expresé al amparo de mi ciudadanía peruana.



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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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