Según las últimas encuestas de intención de voto para
las elecciones generales, la congresista Verónika Mendoza, candidata
presidencial de izquierda radical, se ubica entre 11% y 14%.
Mendoza disputaría el segundo lugar con el ex ministro
de Economía y Finanzas, Pedro Pablo Kuczynski, y el escritor y ex diputado
Alfredo Barnechea, candidato presidencial de Acción Popular. A pocos días de
los comicios, los tres quieren ir a la segunda vuelta electoral con la
candidata presidencial del fujimorismo, Doña Keiko F., ex congresista e hija
mayor del preso ex dictador Alberto Fujimori. Hace tres meses nadie hubiera
vaticinado que Mendoza estaría en esta posición expectante. ¿Cómo lo hizo?.
A diferencia de lo que afirman varios periodistas y
comentaristas, el alza en la intención de voto por Mendoza no es un “renacer”
de la izquierda radical ni el cuestionamiento al modelo económico heredado de
la década de 1990. Son análisis simplistas, porque están en juego otros
factores que el escritor Víctor Andrés Ponce los ha resumido bien.
Imagen. Mendoza es una mujer joven y
bella. A pelo para quienes desesperan o están desesperados por la “cara nueva”
en política. Tampoco es “cabeza hueca”: la forma elegante y astuta en que
respondió a la torpe provocación del abogado Aldo Mariátegui en TV, quien la
saludó en francés, pero ella correspondió en quechua, le ganó algo de simpatía.
Discurso light. Ha “suavizado” el discurso y “desideologizado” un
tanto su mensaje. Ataques “puros y duros” son para consumo dentro de la
izquierda radical. Para la ciudadanía, incluido jóvenes, hay un mensaje sencillo
y atractivo: despenalización del aborto por violación sexual, matrimonio
igualitario, minería con respeto al medio ambiente, “consulta previa”, etc. Sin
embargo, ella sigue siendo marxista, porque nunca lo ha negado.
Ataques al establishment. Sus credenciales de enemiga jurada
del APRA y el fujimorismo han servido a Mendoza para montarse en la “ola
anti-fujimorista” de la campaña electoral frente a la fuerte intención en voto
de Doña Keiko, que no baja del 30%. Tanto ella como Kuczynski y Barnechea
quieren mostrarse como la “mejor carta” anti-fujimorista para el ballotage.
Críticas a la
corrupción. Que
critique actos de corrupción del pasado cercano y no tan cercano le ha beneficiado,
porque la corrupción es hoy la mayor desazón de la sociedad. También es su
punto débil, porque se ignora cuál fue la participación de Mendoza en las “agendas”
de Nadine Heredia, la Primera Dama de la Nación, cuando perteneció al Partido
Nacionalista, y hasta dónde podría involucrarla en la investigación fiscal por “lavado
de activos” en curso.
Añadiría dos factores más: Mendoza tiene “protección
mediática” del grupo “rojo- rojimio” de periodistas que no la crítica nunca y
el fracaso de quienes han querido presentarla como “pro-terrorista” por tener algunos
ex militantes o simpatizantes del terrorista Movimiento Revolucionario Túpac
Amaru (MRTA) en listas parlamentarias.
¿Qué pasará con Mendoza?. Esperemos hasta el 10 de
abril para averiguarlo.

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