El pavo de Gil

 

Como si hubiera querido arruinar la festividad navideña, el ex mayor José Luis Gil publicó en su cuenta de la red social X (otrora Twitter) un mensaje que causó cierta polémica.

Gil es un antiguo oficial del desaparecido Grupo Especial de Inteligencia (GEIN) anti-terrorista. No es “héroe” sino un policía que cumplió con su deber, como correspondía. En 2018 fue echado del Ministerio del Interior durante el nefasto gobierno de Martín Vizcarra por mal utilizar vehículos oficiales. Desde entonces es un furibundo activista política “de derecha”, con un rabioso discurso anti-izquierdista. Aparentemente, quiso ser Ministro del Interior bajo el funesto gobierno de Dina Boluarte el año anterior. Ignoro si será candidato al Senado o la Cámara de Diputados para las elecciones generales del siguiente año.

No reproduciré textualmente el mensaje (búsquenlo), pero sí resumiré el contenido. Desconociendo de dónde obtuvo los datos, Gil dijo que la producción y la comercialización de pavos por Navidad ha aumentado este año respecto al año pasado. Es “capitalismo”, enfatizó. En Perú es tradicional el consumo de pavo en la celebración de Nochebuena. No todos los hogares consumen pavo. Generalmente, hay un pavo en la mesa de los hogares de clase alta y las clases medias. Los pobres o quienes viven dificultades económicas se conforman con pollo. Sin embargo, no importa lo que se coma, todos disfrutan o intentan disfrutar la Navidad.

Después de reseñarnos qué tan bien le va a la industria avícola peruana para esta Navidad, Gil escribió una terminante advertencia: si votas a los sectores “de izquierda”, nunca más en tu vida volverás a comer pavo. Por supuesto, los activistas “de derecha” en las redes sociales alabaron el mensaje de Gil. Dilucidemos dos puntos al respecto.

Gil es un ignorante en materia económica. Como los marxistas ortodoxos, cree que la clave de la economía de mercado es el capital, no la libertad: libertad de producir, libertad de comprar, libertad de vender, libertad de contratar. Esas libertades requieren de instituciones e imperio de la ley que diriman los naturales conflictos entre los agentes económicos, protejan la propiedad privada y garanticen el cumplimiento de la palabra empeñada por escrito en contratos. Gil no hizo un análisis económico (su intelecto no da para más) sino una nota propagandística.

La advertencia de Gil que no votemos a los sectores “de izquierda” para volver a comer pavo la siguiente Navidad sólo evidencia la arrogancia y la falta de empatía de los sectores “de derecha” hacia todos nosotros. Implícitamente, Gil nos está diciendo: ¿de qué se quejan?. Seremos autoritarios, mercantilistas y venales, pero gracias a nosotros, los defensores del status quo, comen pavo. Así que, en esta Navidad, atragántense con pavo y vótennos el próximo año, mientras terminamos de “cargarnos” la democracia restaurada en 2001 y, si nos conviene, el (envejecido) modelo económico heredado de la década de 1990. Una palabra me vino a la mente: miserable.

Que individuos como Gil no arruinen las fiestas. ¡Feliz Navidad a todos!.

 

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