Año nuevo, pero los sectores “de derecha” siguen con sus mismos errores.
Primero, como en la campaña electoral de 2021, los sectores “de derecha” están apuntando la artillería contra el ex rector de la Universidad Nacional de Ingeniería, Alfonso López Chau, candidato presidencial y senatorial. Escorándose “a la izquierda”, López Chau ha invitado para sus listas parlamentarias a conocidas figuras “rojas” o “rojimios” como las ex congresistas Mirtha Vásquez e Indira Huilca, quienes postularían al Senado y la Cámara de Diputados, respectivamente. También está la congresista Ruth Luque, quien postularía a una senaduría.
Periodistas y activistas “de derecha” están yendo con todo contra López Chau buscando traerse abajo su postulación. Están cometiendo el mismo error de 2021 cuando apuntaron sus baterías contra el candidato presidencial “progre” Julio Guzmán, ex Viceministro de Industria y PYMES. Guzmán no obtuvo ni 3% de votos válidos, pero un candidato auténticamente “rojo” pasó a la segunda vuelta. López Chau seguirá bajo ataque político, mientras el abogado Ronald Atencio, candidato presidencial autoproclamado marxista-leninista, tendría el camino despejado.
De otro lado, la candidatura presidencial y senatorial del congresista José Williams, otro abanderado “de derecha”, es otra constatación que se repiten los errores. Su reciente anuncio publicitario divulgado a través de las redes sociales luce anticuado. Parece un spot de 1990. Por ejemplo, la promesa de una nueva “flexibilización laboral” en Perú. Concuerdo con el concepto: reglas flexibles y equilibradas entre empresarios y trabajadores, que permitan fomentar la creación de empleo reduciendo costos, pero con mínimos beneficios sociales. Una tarea pendiente de la democracia restaurada en 2001 ha sido una Ley General del Trabajo, que nunca vio la luz. No obstante, Williams está muy lejos de ser el presidente argentino Javier Milei, quien sí ha sido capaz de vender una “modernización laboral” y que la mayoría de argentinos la compre. Prometer una nueva “flexibilización laboral” es un boomerang para una campaña electoral.
Adicionalmente, el lema de Williams, promocionado también por la congresista Adriana Tudela, candidata a una diputación, “Un cambio a la fuerza”, es espantoso. Quien pensó ese lema cree que puede jugar con la sintaxis. No es lo mismo decir “La fuerza del cambio” que “Un cambio a la fuerza”. El primero se entiende que proviene de abajo: las ánforas. El segundo se entiende que proviene de arriba: un decretazo. ¿Cuál se oye más atractivo electoralmente?. La campaña de Williams no nos dice hasta ahora por qué votar a él y no a su “postulante gemelo”: el congresista Roberto Chiabra, candidato presidencial y senatorial.
Por último, al periodista Carlos Espá, candidato presidencial, también “de derecha”, le han llovido críticas desde los medios de comunicación y las redes sociales por incluir en sus listas senatoriales al congresista Jorge Montoya. Montoya, militar retirado, es uno de los parlamentarios más repudiados. Ante Williams o Chiabra, quienes son militares retirados, Espá habría creído que Montoya le ayuda a reforzar una “imagen de autoridad”. Sin embargo, Espá no es el ex alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, candidato presidencial y senatorial, quien puede asumir el costo político de incluir en sus listas para una senaduría al congresista José Cueto, tan repudiado como Montoya, porque lo hizo hace cinco años. Si Espá deseaba mostrar una “imagen fresca”, Montoya es todo lo contrario a la frescura. Para colmo, el nuevo candidato senatorial se defendió en las redes sociales publicando un video y apelando al cada vez más desgastado discurso anti-izquierdista.
Los
historiadores atribuyen a Napoleón Bonaparte, genio militar corso y emperador
de Francia a inicios del siglo XIX, la frase “Si tu enemigo se está
equivocando, no lo corrijas”.
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