Días de cumbre


Fueron días de la VIII Cumbre de las Américas en el Perú y hubo hechos significativos dentro y fuera del evento internacional.

El Presidente de la República se lució como anfitrión y el Perú cumplió como país organizador. En los discursos, Su Excelente enfatizó la lucha contra la corrupción y espero prontas medidas del Gobierno nacional. En entrevista para la cadena de noticias estadounidense CNN en español, se distanció del gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, pero no de Kuczynski, por quien parece no sentir rencor o resentimiento.

La Cumbre fue bien organizada. Vinieron todas las delegaciones invitadas, excepto una. Nicolás Maduro, dictador de Venezuela, no intentó venir. Al final, anunció que no venía (no estaba invitado), pese a haber dicho que vendría a Lima “llueve, truene o relampaguee”. Tampoco vino Raúl Castro, jefe de la dictadura comunista de Cuba, pero su nutrida delegación y Evo Morales, mandamás de Bolivia, defendieron a Maduro, sin mucho éxito. Que al último minuto el polémico presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, cancelara su visita y enviará a su vicepresidente Mike Pence evitó que la Cumbre se convirtiera en show.

A parte, una delegación cubana oficiosa y una comitiva no-oficial venezolana vinieron a Lima para “sabotear” en las calles la Cumbre (pasó algo similar en 2015 durante la anterior Cumbre en Panamá) y, de paso, viajar a Cusco para participar en la “Cumbre de los Pueblos”, el evento alternativo organizado por la izquierda radical latinoamericana. Para mala suerte de los “rojos”, casi la totalidad de periodistas, camarógrafos y fotógrafos peruanos y extranjeros se quedaron en Lima distraídos por Ivanka Trump, la bella hija del presidente estadounidense, quien, además de prometer una millonaria cooperación internacional (¿esa chica tiene autoridad para prometer eso?), cautivó y deslumbró.

También vinieron al Perú opositores a la dictadura venezolana, como los diputados Julio Borges, Tomás Guanipa y Delsa Solórzano y el ex alcalde mayor de Caracas, Antonio Ledezma. Asimismo, Rosa María Payá, hija del fallecido disidente cubano Oswaldo Payá, y otros. Estuvo, además, el influyente senador estadounidense Marco Rubio. Al margen de la Cumbre, estas visitas sirvieron para conocer más las violaciones a los derechos humanos y los crímenes de lesa humanidad cometidos en Cuba y Venezuela. De igual modo, sirvieron para conocer la catadura moral de la izquierda radical peruana, que no sólo rehúsa en todos los tonos “romper” con La Habana y Caracas sino intenta silenciar (hay esbirros para todo servicio) las voces críticas.

La Cumbre finalizó con el Compromiso de Lima, en el cual los estados firmantes se comprometen a luchar contra la corrupción. No apareció en la fotografía de rigor el presidente de Ecuador, Lenin Moreno, quien volvió a su país tan pronto supo del vil asesinato de tres periodistas secuestrados por disidentes de la narco-guerrilla colombiana.

Ahora retornamos a nuestra realidad: los fujimoristas, el “escándalo Odebrecht”, el Congreso, la pronta campaña electoral municipal-regional, etc.


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