Pronto el Presidente de la República y su Gobierno
enfrentarán una “prueba de fuego”.
Aunque algunos duden, no creo que Su Excelencia ceda
en el aumento del Impuesto Selectivo al Consumo a los combustibles, porque
agravaría la situación fiscal y desataría una crisis política por pérdida de
autoridad que -incluso- podría hacerlo caer. Sería demasiado, pero por ahora creo no habrá más subidas impositivas.
No, la “prueba de fuego” vendrá de una nueva huelga
magisterial, que se anuncia para el 18 de junio. Detrás está el llamado “Comité
Nacional de Lucha” del Sindicato Unitario de Trabajadores de la Educación
Peruana (SUTEP), encabezado por el maestro de izquierda radical Pedro Castillo,
quien tanto “incendió la pradera” durante la tediosa huelga magisterial de 2017
contra el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski. Castillo lidera una de las
facciones incendiarias en las cuales se ha dividido el sindicato magisterial,
en oposición al Secretariado Nacional que desconoce todas.
¿Qué pide Castillo?. Lo mismo que el año pasado:
derogatoria de la Ley de Reforma Magisterial de 2012 por las evaluaciones de
maestros (no lo consiguió el año pasado), un nuevo cronograma de aumento
salarial (presionando la caja fiscal al máximo se aprobó una subida salarial
escalonada para la carrera magisterial, cuyo primer incrementó fue el mismo año
pasado), aumentar a 6% del PBI el presupuesto del sector educación (Castillo y
sus “rojos” nada saben de economía o finanzas públicas) y el pago de la manida
“deuda social”, los devengados de la derogada Ley del
Profesorado de 1988 ya judicializados.
Por ahora el Presidente de la República y el Ministro
de Educación (el Presidente del Consejo de Ministros no ha hablado al respecto)
quieren reunirse, por separado, con Castillo. Sin embargo, éste insiste y las
bases de Arequipa, Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad, Pasco, Cajamarca y
Lima provincias se plegarían. En Cusco, donde la facción magisterial ya tiene
reconocimiento legal, el sindicalista Ernesto Meza, quien el año pasado
consiguió casi todo lo que quiso, también tiene prevista otra huelga a partir
del 15 de junio.
Aunque esta vez no sería “azuzada” políticamente por
el fujimorismo en el Congreso, padres y madres de familia no aceptarían otra
huelga magisterial, porque la afectación en el aprendizaje cognitivo y el
desarrollo intelectual de sus hijos o hijas siempre será “irreparable”, por más
que se prometa recuperación de horas de clases, que nunca se recuperan
totalmente.
Para colmo, el SUTEP ha advertido al Gobierno nacional
que si el Ministerio de Educación va más allá de reuniones o conversaciones con
Castillo y firma “acuerdos”, tomará “acciones de fuerza” y denunciaría al Perú
ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) por “colaborar” en la “atomización”
de un sindicato.
Espero que Su Excelencia entienda la trascendencia de
esta “prueba de fuego” para el ejercicio de la autoridad del Gobierno nacional
por los tres años restantes hasta las elecciones generales de 2021. Si cediese,
perderíamos todos. Al final, perdería el Perú.


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