Hace varios meses hubo una pequeña, pero significativa discusión en la red social Twitter.
El corrupto ex presidente regional de Junín, Vladimir Cerrón, comunista estalinista, criticó a la abogada “eco-roja” Mirtha Vásquez, entonces Presidenta del Consejo de Ministros. Cerrón, quien no suele conceder entrevistas a medios de comunicación, es un aficionado a Twitter, desde donde gusta expresar sus opiniones. A su vez, nunca estuvo de acuerdo que su (todavía) socio político, el “hombre sin sombrero”, aún con sombrero, que ocupa la Presidencia de la República nombrase a Vásquez.
Aquella ocasión, Cerrón fue contestado en la red social por Marco Arana, “eco-rojo”, ex sacerdote católico y ex congresista, quien dijo haberse sorprendido que él, formado políticamente en Cuba, no sepa realizar correctos análisis históricos y dialécticos. Cerrón respondió que, si estuviéramos en Cuba, hace rato hubiese ordenado fusilar a Arana. En otra oportunidad, Cerrón también tuvo palabras similares contra Oscar Ugarte, ex Ministro de Salud, de quien dijo que, si tuviésemos un “gobierno revolucionario”, él estaría en la cárcel.
Como buen comunista, Cerrón tiene una infinita vocación de poder. No obstante, a diferencia de otros políticos en la izquierda radical, tiene una idea más clara de para qué quiere el poder. Por eso él no está contento con el “hombre sin sombrero” y su incompetente, corrompido e ideologizado Gobierno, que le significó un gigantesco lastre en las pasadas elecciones municipales y regionales. También es consciente que si cayese el “hombre sin sombrero” (caerá), difícilmente, cualquier facción de izquierda radical estará cerca de alcanzar el poder, mínimo, por las siguientes dos o tres décadas. Debe aprovechar este momento, porque no vivirá para presenciar otro similar. Sin mencionar que su libertad personal puede peligrar.
Por su parte, el “hombre sin sombrero” sabe de las ambiciones y debilidades de Cerrón y las aprovecha. Por eso el nombramiento de una de sus congresistas escuderas como nueva Ministra de Salud, que garantiza la “cuota cerronista” en el Gobierno nacional. Por eso los pagos de 40 mil soles que la Dirección de Inteligencia Nacional (DINI), convertida por el “hombre sin sombrero” en su “secretaría de defensa sindical”, haría a Cerrón como supuesto agente encubierto: una reciente revelación periodística.
Cerrón cree que hoy más que antes puede obtener el PODER que tanto anhela (un Presidente del Consejo de Ministros que responda a él y la ejecución como sea de su “proyecto revolucionario” para “cargarse” la democracia restaurada en 2001 y el modelo económico heredado de la década de 1990), pero también es más consciente que nunca que puede perderlo todo y acabar en la cárcel. Por eso dijo en Twitter que sus incondicionales en el Congreso nunca apoyarían la destitución, la suspensión o la inhabilitación del “hombre sin sombrero”, pero, posteriormente, reafirmó que sus congresistas no son oficialistas.
Creo Cerrón
ya está atrapado en un pacto profano con el “hombre sin sombrero”, que
destruirá a ambos.
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