Pedro Chávarry, el indeseable


Al filo de las celebraciones por el Año Nuevo, Pedro Chávarry, el inefable Fiscal de la Nación sorprendió al país.

Anunció que destituía del equipo especial “Lava Jato”, que investiga la corrupción de las empresas constructoras brasileñas, a los fiscales José Domingo Pérez y Rafael Vela. Pérez ganó notoriedad el año pasado como fiscal implacable, quien llevó a prisión preventiva a doña Keiko F., ex congresista y lideresa del fujimorismo, y reiterar señalamientos a Chávarry por haber pertenecido a la red de corrupción judicial estelarizada por el ex vocal supremo César Hinostroza, también descubierta el año pasado.

Hacía rato que Chávarry quería “cobrarse una” a Pérez, pero anunciarlo víspera de Año Nuevo tuvo dos propósitos: cogernos distraídos a todos y revestir de “institucional” su decisión. Sin embargo, que el APRA y el fujimorismo fueran las únicas opciones políticas en apoyar la medida desnudó el trasfondo político: sabotear las investigaciones sobre la corrupción de la empresa constructora brasileña Odebrecht entre 2005 y 2014.

En lo personal, Pérez es un fiscal más elocuente que conocedor del Derecho. Junto al juez Richard Concepción, ha sido convertido por los medios de comunicación en “adalid de la justicia”. Por eso la destitución tan alevosa de Pérez y Vela fue rechazada por otros grupos políticos, casi toda la opinión pública y gran parte de la ciudadanía. De inmediato, el Presidente de la República, quien estaba en Brasil, adelantó su regreso y anunció públicamente la presentación de un proyecto de ley para declarar en emergencia el Ministerio Público. En el preciso momento que Su Excelencia presentaba su iniciativa legislativa ante el Congreso, Chávarry reculó y restituyó a Pérez y Vela (sus sucesores designados rehusaron asumir los cargos), pero las voces que piden su renuncia como Fiscal de la Nación se han amplificado.

Desde la cárcel y vía la red social Twitter (¿?), Doña Keiko pidió a su bancada apoyar el referido proyecto de ley, pero los fujimoristas más recalcitrantes se oponen. El Presidente de la República pidió que sea debatido urgentemente o apelaría a la cuestión de confianza, que -conforme a la Constitución de 1993- podría conllevar a la disolución de la Cámara si fuese denegada. No obstante, el fujimorismo sigue irreductible: proyecto de ley a estudio en comisiones y acusaciones constitucionales contra Chávarry “atoradas”. Sostener al Fiscal de la Nación, aunque el APRA ya ha pedido la renuncia.

En las calles ciudadanos movilizados han pedido la renuncia de Chávarry. El jueves 03 de enero, en Lima, miles de personas se concentraron en la Plaza San Martín y marcharon por el Centro Histórico. También hubo manifestaciones masivas en Arequipa, Chiclayo, Cusco, Huánuco, Huancayo, Puno, Trujillo y Tumbes, para citar algunas ciudades.

Arrogantemente, Chávarry reta a quienes no lo quieren a “botarlo”. El mencionado proyecto de ley tiene un tufillo inconstitucional y vamos en camino a otra crisis política, porque un testarudo no entiende que es mejor para él y para el Perú que se vaya.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Noviembre 1992 / noviembre 2020

Artículos COVID-19 (2020)

Artículos anteriores