Martín Vizcarra y la izquierda radical


En esta crisis política que vive el Perú, una vez más la derecha conservadora “está mal”.

Al escritor Víctor Andrés Ponce escuché decir recientemente que la izquierda radical se prepara para el “asalto al poder”, acción facilitada por la terquedad del Presidente de la República en su propuesta de reforma constitucional para adelantar un año las elecciones generales de 2021.

¿Cómo lograrían los “rojos” el “asalto al poder”?. Paralizando el Estado y anarquizando la sociedad, generando un “vacío de poder” que les permita tomar el poder por la fuerza. Violentas protestas callejeras y bloqueos viales serían parte de la estrategia. Mejor dicho, sería una repetición criolla de Rusia en 1917, cuando los bolcheviques de Vladímir Ilich Uliánov, “Lenin”, se alzaron en armas, se posesionaron en sitios claves de San Petersburgo, la entonces capital rusa, y tomaron el Palacio de Invierno, sede del gobierno provisional nombrado por la Duma Estatal.

La derecha conservadora sigue queriendo “asustar” a la ciudadanía con el “cuco populista o extremista”. Personalmente, me indigna que quienes alentaron y aplaudieron que este “aventurero” se instale en el Palacio de Gobierno con la sucesión constitucional de 2018, creyendo que estaría alineado con sus intereses políticos, ahora se burlen de nosotros con el fantasma de un “cuco”, que ellos ya instalaron en el poder.

¿Tiene asidero la tesis del “asalto al poder”?. Si hablamos de toda la izquierda radical, los “rojos” siguen divididos. No hay un líder fuerte que aglutine seguidores, encabece protestas ni haga trabajo político. Vladimir Cerrón y Walter Aduviri, presidentes regionales de Junín y Puno, respectivamente, están presos por sentencias del Poder Judicial. Zenón Cuevas, presidente regional de Moquegua, va por su lado. Su colega de Arequipa, Elmer Cáceres Llica, no es considerado “rojo” y será investigado por el Ministerio Público respecto al “paro indefinido” contra el proyecto minero Tía María. La ex congresista Verónika Mendoza está algo “disminuida” por su polémica cercanía con el sucio Cerrón. Gregorio “Goyo” Santos, ex presidente regional de Cajamarca, es antipático para muchos “rojos”. Marco Arana, ex sacerdote católico y congresista, tampoco tiene las simpatías “rojas”.

Mejor dicho, en la izquierda radical cada quien tiene un proyecto político propio acorde con sus ambiciones personales, como siempre. ¿Así “asaltarían el poder”?. Ahora, que los “rojos” fantaseen con que el Presidente de la República compartirá el poder con ellos o se los facilitará es cosa distinta. Entre 1968 y 1975, la dictadura del general Juan Velasco Alvarado, mínimamente, “compartió” el poder con el Partido Comunista, el Movimiento Social-Progresista y la Democracia Cristiana: parte de la izquierda radical de entonces.

¿Su Excelencia compartiría el poder con los “rojos”?. Este “pendenciero” es un paranoico que no confía ni en su sombra y no reclutaría a la izquierda radical para obedecer ni mandar. Los “rojos” pierden, porque -simplemente- el “aventurero” está en el poder y ellos no.


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