Hace varios días, sintonicé Willax TV, la televisora
privada de señal cerrada, y se transmitía el nuevo programa nocturno del
comunicador social Phillip Butters.
El tema de la noche era la crisis política, económica
y humanitaria en Venezuela. En su set de televisión invitó a una activista
política venezolana, opositora a la dictadura de Nicolás Maduro y la Revolución
Bolivariana. Como antagonista, Butters invitó al ex diputado Gustavo Espinoza
Montesinos, viejo dirigente del Partido Comunista.
A la pregunta de Butters sobre si cree que en
Venezuela hay “democracia”, Espinoza Montesinos dijo que en Venezuela hay “más democracia”
que en el Perú. Acá el pueblo elige, no participa. En cambio, en Venezuela hay una
“participación popular”. Que Maduro viole la Constitución de 1999, menoscabe la
Asamblea Nacional con mayoría opositora, controle el Tribunal Supremo de
Justicia y el Consejo Nacional Electoral, robe un referéndum revocatorio
presidencial y las elecciones regionales, reprima brutalmente protestas con la Guardia
Nacional y la Policía Nacional, tenga un centenar de “presos políticos” y muchísimos
perseguidos, limite la libertad de expresión y hasta empiece a enjuiciar
civiles en cortes militares no importa.
¿Qué es “democracia” para un “rojo” como Espinoza
Montesinos?. Veamos: en 1971 la dictadura del general Juan Velasco Alvarado
creó el Sistema Nacional de Movilización Social (SINAMOS), un mastodonte
burocrático, no para canalizar y atender demandas colectivas sino para organizar
desde el Estado la “participación social” en sindicatos, federaciones
estudiantiles, asociaciones vecinales, frentes campesinos, etc., en apoyo político
a la “Revolución de las Fuerzas Armadas”. Igual hoy en Venezuela con
sindicatos, consejos comunales, federaciones, misiones sociales, etc., como
apoyo político a la Revolución Bolivariana.
A ese esperpento institucional le llamaban “democracia
social de participación plena”, que la izquierda radical aplaudió.
Especialmente, el Partido Comunista, que “cogobernó” con Velasco. Aunque los
maoístas de Patria Roja y los trotskistas fueron opositores a Velasco, años
después aceptarían el supuesto carácter “participativo” de la dictadura.
En la década de 1970 la democracia basada en
elecciones libres, instituciones, partidos políticos, prensa independiente e
imperio de la ley se consideraba una concepción “burguesa”, pero otra cosa era afirmar
que el SINAMOS fomentaba la “participación”. Dádivas, prebendas, corrupción, lo
caracterizaron. Tanta fue la rabia de las “bases” sociales contra la
politización y el clientelismo del SINAMOS, que la sede en Lima fue incendiada
por la población durante los violentos sucesos del 05 de febrero de 1975. Caído
Velasco, fue desactivado en 1978.
Ya sabemos: la democracia, que “rojos” como Espinoza
Montesinos disfrutan y se jactan de haber contribuido a restaurar en 2001, es
realmente una “formalidad burguesa” frente a la Revolución Bolivariana que trajo
una democracia de “participación popular” a Venezuela. Fue una lección aprendida
en la década de 1970.

No hay comentarios:
Publicar un comentario