Por Juan Alarco de Dammert


Inicialmente Parque Neptuno, hoy es conocido como Parque Juana Alarco de Dammert.

Ubicado en el Centro de Lima detrás del Museo Italiano y el Centro de Estudios Histórico-Militares, tiene una estatua de Juana Alarco de Dammert. Remodelado hace un par de años, en este lugar el alcalde de Lima, Luis Castañeda, y el fujimorismo en el Congreso quieren construir un “parque temático” en honor de los supuestos “héroes” (¿dieciséis? que nadie sabe quiénes son) de una “democracia” liquidada por el golpe de estado del 05 de abril de 1992, que vencieron el terrorismo de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), que costaría más de medio millón de soles.

Ante los IGNORANTES que desprecian la historia del Perú y quieren monumentos políticamente sesgados, ¿quién fue Juana Alarco de Dammert?.

Nacida en 1842, estudió en la escuela de María de la Cruz Andrade de Noel y completó su educación en casa con lecciones en francés. Se casó en 1861 con el comerciante alemán Johan Ludwig Dammert en la Catedral de Lima. Viajó a Francia y, en 1871, a Alemania con su familia. Regresó al Perú en 1886 cuando el país aún vivía los estragos de la derrota militar contra Chile. Tras la muerte de su hijo mayor, Doña Juana empezó a interesarse por la asistencia a madres y niños desvalidos.

En 1894 Doña Juana fundó la Sociedad Auxiliadora para asistir a heridos en hospitales y presos en casamatas. Prestó servicios médicos en Lima a causa de la sangrienta violencia revolucionaria de las montoneras de Nicolás de Piérola que derrocarían la dictadura del general Andrés Avelino Cáceres al año siguiente. En esa ocasión, instaló una carpa ambulatoria en la Plazuela del Teatro Principal (hoy Teatro Segura) para atender heridos y como banco de sangre.

Tras la Revolución de 1894 quedaron deambulando por las calles de Lima un sinnúmero de niños huérfanos. Entonces Doña Juana convocó la colaboración de las damas limeñas más adineradas y transformó su organización en la Sociedad Auxiliadora de la Infancia. A través de la Auxiliadora, fundó en 1896 una Escuela Materna para alimentar y educar niños de siete a doce años, capacitar mujeres voluntarias como maestras y ofrecer consulta médica gratuita.

En 1902 Doña Juana fundó sobre un terreno donado en Barrios Altos la primera cuna materna para atender durante el día a hijos de madres obreras. Además, la Auxiliadora inició el reparto de leche en los colegios estatales, promovió el paseo de niños pobres a los balnearios de Barranco y Chorrillos e insistió en la necesidad de un hospital infantil. Para sostener y ampliar su obra en beneficio de la niñez, en 1927 la dictadura de Augusto Bernardino Leguía fundó el Hospital del Niño. Falleció en un accidente de tránsito en 1932.

En 1922 el entonces alcalde de Lima, Pedro Rada y Gamio, inauguró la estatua de Doña Juana en el Parque Neptuno, donde todavía queda como merecido reconocimiento a su labor benefactora de la infancia peruana. Homenaje que no debe desaparecer hoy por intereses personales, mezquindades políticas y parcialidades ideológicas.


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