Ya este
Gobierno nacional de ese “aventurero” llegado a la Presidencia de la República
mediante la sucesión constitucional de 2018 es “desfachatado”.
Tras la
convocatoria a los comicios para un nuevo Congreso, a consecuencia que el “aventurero”
forzó la disolución de la Cámara, el Jurado Nacional de Elecciones, por fin,
resolvió que los congresistas de la Cámara disuelta sí pueden postular a la
elección parlamentaria de enero próximo. La reforma constitucional del año
anterior, ratificada en referéndum, prohibiendo la reelección parlamentaria
inmediata no se aplicará, porque no es un nuevo mandato legislativo sino la
culminación del iniciado en 2016.
Sin
embargo, el “aventurero” más su Presidente del Consejo de Ministros y la
Ministra de la Mujer se pasaron varios días asegurando que los congresistas de
la Cámara disuelta no podían ser candidatos. Ahora el Jurado Especial Electoral
Lima Centro abrió proceso sancionador contra los dos segundos, porque habrían
violado la “neutralidad electoral”. Sin rectificación, este Gobierno
desfachatado acepta la decisión del Jurado Nacional de Elecciones, pero reniega
públicamente del proceso sancionador.
Mientras el
“aventurero” está entretenido con la Confederación Sudamericana de Fútbol y la
Federación Peruana de Fútbol para la realización del partido final de la Copa
Libertadores en Lima (Santiago no puede, porque Chile sigue política y socialmente
convulso), la Ministra de Salud renunció. Ya era demasiado. Su esposo pretendió
trabajar en la Superintendencia Nacional de los Registros Públicos. Su hermana
trabaja en la empresa estatal de saneamiento SEDAPAL. Benefició a su familia
política en el Estado. Encima se “victimizó”. Sinvergüenza. Si la renuncia del
Ministro de Desarrollo e Inclusión Social (denunciado por negocios ilícitos con
empresarios madereros) le costó al “aventurero” popularidad, ahora volverá a
bajar en las encuestas de opinión. Ambos habían recibido respaldo público del
“aventurero”.
Por último,
el Ministro de Relaciones Exteriores hizo el ridículo internacional. Desde
México el gobierno de Andrés Manuel López Obrador envió un avión de su fuerza aérea
para recoger en Bolivia a Evo Morales (sátrapa que gobernó ese país desde 2006 y
cayó una semana atrás por robarse la elección presidencial hace un mes) y llevárselo,
porque le otorgaron asilo. Antes de llegar a Bolivia el avión aterrizó en el
Perú para cargar combustible. Recogió a Morales, pero cuando en Bolivia el
avión quiso volver al Perú para cargar combustible otra vez, Torre Tagle dijo
no. Al final, el avión voló a Paraguay, cargó combustible y enrumbó hacia
México.
El
Secretario de Relaciones Exteriores mexicano reveló públicamente que su homólogo
peruano dijo que la negativa fue por “valoraciones políticas”. ¿Cuáles “valoraciones
políticas” si el “aventurero” se llevaba bien con Morales?, ¿las mismas por las
que este Gobierno desfachatado aún no reconoce directamente el interinato en
Bolivia bajo el gobierno de Jeanine Áñez?.
¿Qué
hicimos para merecer un Gobierno desfachatado?... Mejor no respondan.

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