Finalmente, la Comisión de Constitución y Reglamento del Congreso aprobó “hacer optativo” el mecanismo de elecciones primarias, abiertas, simultaneas y obligatorias (PASO) en partidos y movimientos políticos.
Presumo la Cámara aprobara el dictamen de las bancadas “de derecha” y “centristas”, más una facción de izquierda radical. El dictamen incluye también volver a exigir firmas de adherentes para la inscripción de un partido o movimiento político ante el Jurado Nacional de Elecciones, además de “reintroducir” (nunca dejó de regir) el voto preferencial para candidatos parlamentarios. De inmediato, la soberbia y ensimismada “progresía” limeña, impulsora de esta cuasi “reforma política” en 2019, al amparo del nefasto gobierno de Martín Vizcarra antes que éste “se cargara” el Congreso, ha puesto grito en el cielo.
En los grandes medios de comunicación y las redes sociales, la “progresía” limeña brama contra el Congreso. Durante cuatro años intelectuales, periodistas y activistas “progres” han vendido las PASO como la solución mágica a todos los males políticos. Un reciente sondeo de opinión publicado por la encuestadora IPSOS afirmó que 74% de consultados (hombres y mujeres) está a favor de las PASO.
Los defensores de esta invención argentina omiten decir que TODOS, TODOS seríamos obligados a votar en esos comicios primarios que a muchísimos no nos interesan. ¡Qué me interesa a quiénes escojan como candidatos, por ejemplo, en el Partido Morado por el cual jamás votaría!. Quisiera saber si ese 74% de consultados (además, los sondeos de opinión peruanos suelen tener bajísima representatividad) a favor de las PASO estaría dispuesto para ir a votar en Dios sabe dónde y por Dios sabe quién.
Los defensores de las PASO replican que “las cúpulas nos impondrán los candidatos” o “sin las PASO, surgirá un candidato presidencial antisistema”. ¡Falacias!. “Las cúpulas nos impondrán sus candidatos...”, ¿y qué?. No vote a esos candidatos entonces: vote a otros, vote blanco o viciado o no vote. Siempre he defendido la libertad de ir o no a votar. Además, según expresó al iniciar la década de 1990 el politólogo Martín Tanaka, al electorado no le interesaba quién escogiese candidatos a cargos de elección popular, siempre que fuesen gente decente y capaz.
“Sin las PASO, surgirá un candidato presidencial antisistema”. ¡Mentira!. ¿Qué ha sucedido recientemente en Argentina?. El diputado Javier Milei, economista liberal de tendencia anarco-capitalista, quien hace dos años ni siquiera estaba en política, con un fuerte discurso antisistema, ha ganado ampliamente los comicios presidenciales. En su coalición La Libertad Avanza, Milei fue precandidato único para las PASO. Casi todos los analistas políticos subestimaron a Milei: no pasará del diez por ciento, asumían. Nadie podía creer cuando obtuvo más de 30% de votos válidos en las PASO: fue el precandidato más votado de todos.
Si la “progresía”
limeña insiste con las PASO, es porque cree que salvará su menguada influencia
política, no por “salvar” la democracia restaurada en 2001.
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