La CIDH ya falló


La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) falló en el caso Chavín de Huántar.
Fue la Asociación Pro Derechos Humanos (APRODEH) quien llevó el caso ante la CIDH asumiendo la defensa de familiares de tres terroristas muertos durante la operación de rescate “Chavín de Huántar”. ¿Por qué fue la demanda?, ¿qué ha fallado la CIDH?.
En 1997 la dictadura de Alberto Fujimori envió un comando militar de asalto a rescatar a 72 rehenes del terrorista Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, secuestrados en la antigua residencia del embajador japonés en Lima. La operación fue exitosa: excepto uno, todos los rehenes fueron rescatados. Los terroristas murieron. En 2001 el diplomático japonés Hidetaka Ogura declaró que vio al terrorista Eduardo Cruz, alias “Tito”, vivo tras el final de la operación y que él habría sido ejecutado después. Al año siguiente, el Ministerio Público acusó ante el Poder Judicial al ex asesor de inteligencia Vladimiro Montesinos, el general Nicolás Hermoza, el coronel Roberto Huamán Azcurra, el capitán Jesús Zamudio (reo contumaz) y los jefes más 13 comandos por violación a los derechos humanos. El fuero militar procesó de oficio a los comandos.
En 2004 una contienda de competencias ante la Corte Suprema de Justicia sacó del proceso penal a los comandos dejando sólo a Montesinos, Hermoza, Huamán Azcurra y Zamudio. Posteriormente, el fuero militar los absolvió por falta de pruebas. Fue por la tesis de los “gallinazos” del ex diputado Aurelio Loret de Mola, quien fuera Ministro de Defensa bajo el gobierno de Alejandro Toledo: una cosa era la incuestionable operación “Chavín de Huántar”, otra los agentes de Montesinos ingresando a la residencia tras el rescate y ejecutando a "Tito" y dos terroristas más. Para APRODEH, la justicia militar no debió intervenir, porque vició la investigación.
Entre 2007 y 2009, con Antero Flores-Araoz y Rafael Rey en el Ministerio de Defensa durante el gobierno de Alan García, hubo un cambio de estrategia: se abandonó la tesis de los “gallinazos” y se insistió que nunca hubo ejecuciones, a pesar que la Policía Nacional y el Equipo Peruano de Antropología Forense determinaron lo contrario. En 2012 Montesinos y compañía fueron absueltos por este caso.
Sectores de derecha han agitado la bandera de la “persecución contra los comandos”, desacreditado el testimonio de Ogura acusándolo de “castrista” (antes del Perú, fue agregado diplomático destacado en Cuba) y tildado de "pro-terrorista" a la CIDH. APRODEH pidió una indemnización para los familiares y hasta el Presidente de la República gritó para la tribuna que “no pagaría un céntimo a terroristas”. Finalmente, el falló de la CIDH ha sido “suave”.
Según la sentencia, el Perú NO pagará nada, salvo costos y costas del proceso. Tampoco acusa a los comandos ni a Montesinos y compañía. Hace responsable al Perú por la ejecución de “Tito”, no de los otros terroristas. NO ordena nuevos juicios, pero sí investigar las verdaderas causas de la muerte de “Tito”.
¿Se acabó la demagogia con la operación “Chavín de Huántar”?. El tiempo lo dirá.

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