Ocaso de los históricos ("ESPECIAL")

 

Los partidos políticos “históricos”, aquellos que sí merecen la categoría de “partidos políticos”, el APRA, el Partido Popular Cristiano y Acción Popular, viven horas difíciles.

En Acción Popular, el Jurado Nacional de Elecciones anuló los comicios internos y, ante la imposibilidad de repetirlos sin alterar el cronograma electoral, el partido político queda fuera de las elecciones generales del siguiente año. Conforme a la investigación del semanario del periodista César Hildebrandt, hubo un “doble fraude” en los comicios internos donde se elegirían la plancha presidencial y los candidatos a senadurías, diputaciones y el Parlamento Andino.

Por un lado, Alfredo Barnechea, escritor y ex diputado, quien en 2016 fue candidato presidencial y, por el otro, Julio Chávez, presidente partidario y ex Alcalde de San Martín de Porres. Tras la discutida elección de delegados, éstos votaron por Barnechea y, de inmediato, surgieron denuncias de “fraude”. Hay acusaciones contra la presidenta del comité electoral y el congresista Ilich López por haber “favorecido” a Barnechea. Al final, el Jurado Nacional de Elecciones anuló los comicios.

Un arrogante Barnechea despotricó ante algunos medios de comunicación contra el Jurado Nacional de Elecciones y acusó de “lavado de activos” a los magistrados electorales. Entre tanto, ningún acciopopulista podría participar en las elecciones generales. A decir verdad, no lo lamentó si pienso en políticos funestos como la congresista María del Carmen Alva, quien aseguró ante la periodista Milagros Leiva que sería elegida senadora el siguiente año. Acción Popular no ha muerto, pero allí dentro habrá un pronto “ajuste de cuentas” entre correligionarios.

Respecto al APRA, después de haber perdido la inscripción y cumplir las formalidades para reinscribirse, aún no hay una reflexión sesuda del porqué de las debacles electorales de 2011, 2016 y 2020. Los apristas votaron recientemente en comicios internos para la plancha presidencial, las senadurías, las diputaciones y el Parlamento Andino, pero no con delegados sino “un militante, un voto”. Contra todo pronóstico, ganó Enrique Valderrama, con 38 años de edad y un bachillerato en Derecho. Valderrama derrotó a “pesos pesados” apristas como Jorge del Castillo, Mauricio Mulder, Javier Velásquez Quesquén y Hernán Garrido Lecca.

A Valderrama, quien reivindica el “legado” del fundador Víctor Raúl Haya de la Torre, casi nadie lo conoce. Además, el APRA necesita “reinventarse”, porque esa sintonía popular que alguna vez tuvo hace mucho rato desapareció. Tengo dudas si Valderrama será el nuevo líder aprista. Especialmente, si el APRA no consiguiera superar la valla legal del 5% en votos válidos ni obtener tres senadores y siete diputados. El APRA carece de representación parlamentaria desde 2020.

Por último, el Partido Popular Cristiano, quien también perdió la inscripción, pero pudo reinscribirse, arrastra los fracasos electorales de 2016 y 2020. En alianza electoral, tiene como candidato presidencial al congresista Roberto Chiabra. Sin embargo, como el APRA, el Partido Popular Cristiano perdió sustento ideológico: ¿a quién representa o intenta representar?. Aunque la conducción partidaria recae en Javier Bedoya Denegri, nieto de Luis Bedoya Reyes, líder fundador, Alcalde de Lima en la década de 1960 y miembro de la Asamblea Constituyente en 1978, la influencia política de figuras recorridas como Lourdes Flores Nano todavía pesa. Dudo mucho que el partido consiga superar la valla del 5% y obtener tres senadores y siete diputados. Seguiría fuera del Palacio Legislativo, como le ocurre desde 2016.

Parece que estamos ante el ocaso de los históricos.

 

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