El Congreso negó la cuestión de confianza al
Presidente del Consejo de Ministros y el gabinete ministerial ha caído: suceso
inédito en la historia política y constitucional del Perú.
Tras el final de la huelga magisterial, la mayoría
absoluta fujimorista más otros partidos políticos aprobaron la interpelación a
la Ministra de Educación. El pliego de preguntas era “infantil”, el debate en
la Cámara ridículo. Primero los “rojos” del ex sacerdote católico y congresista
Marco Arana y después los fujimoristas anunciaron una moción de censura. A
fines del año pasado el fujimorismo aprobó una moción de censura contra el
entonces Ministro de Educación ante la polémica y la conmoción del país. Parece
que esta vez el Presidente de la República y su Gobierno no querían vivir la
misma situación políticamente desgastante.
Según la Constitución de 1993, el Presidente del
Consejo de Ministros puede pedir ante el Congreso una cuestión de confianza cada
vez que lo considere conveniente. A pesar de algunas objeciones del APRA y el
fujimorismo más el congresista de Acción Popular, Víctor Andrés García Belaunde
(¡malvado!), se admitió el pedido, se votó y la cuestión de confianza fue
denegada. Su Excelencia tiene 72 horas para nombrar un nuevo Presidente del
Consejo de Ministros. Los demás ministros pueden continuar en el siguiente
gabinete.
El Presidente de la República puede disolver
constitucionalmente la Cámara y convocar nuevas elecciones parlamentarias si se
ha censurado o negado la cuestión de confianza a DOS gabinetes ministeriales.
¿Por qué los fujimoristas se han arriesgado a tanto?. Están atrapados en una
práctica “saboteadora”, no obstruccionista. Si alguien no cree, bastaba oír el
debate en la Cámara: el tono soberbio, las declaraciones arrogantes, el aire
insultante de quienes se creen política y cívicamente “mejores”. Sin contar
insultos o calumnias de auténtica “gentuza”. Tampoco ayudaron los apristas, los
acciopopulistas, los “rojos mendocistas” (por la ex congresista Verónika
Mendoza) y los “rojos aranistas”. Estos últimos ya son segundones del
fujimorismo.
El nuevo Presidente del Consejo de Ministros tiene 30
días para acudir al Congreso con el nuevo gabinete y solicitar cuestión de
confianza, como lo exige la Constitución de 1993. Si se la niegan, Su
Excelencia disolvería la Cámara y convocaría elecciones parlamentarias, en las
cuales –creo- el fujimorismo podría perder la mayoría absoluta.
¿El Presidente de la República puede nombrar a quien sea
como Presidente del Consejo de Ministros?. Tampoco. Los fujimoristas están tan belicosos
(¿será por tanto periodista filo-fujimorista en los medios de comunicación y
tanto “fujitroll” en las redes sociales Facebook
y Twitter?) que pueden querer la
disolución creyendo que revalidarían o aumentarían la mayoría tras nuevas
elecciones parlamentarias. Habría riesgo que la bancada oficialista
desaparezca.
Por fin Su Excelencia desenvainó la espada, pero debe
saber a quién se la entrega y los adversarios deben tener mucho cuidado, porque
es un arma filosa y puede matar a todos.

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