La eutanasia en el Perú


Para distraernos un poco, hablaremos sobre Ana Estrada. Quizá ha oído sobre ella a través de los medios de comunicación, tanto dentro como fuera del Perú.

Ana Estrada tiene 49 años de edad. Egresada de la Pontificia Universidad Católica del Perú, es psicóloga de profesión. A los 14 años le diagnosticaron “polimiositis”, una enfermedad muscular crónica, degenerativa e irreversible. A partir de los 20 años ella comenzó a desplazarse en silla de ruedas. Aun así, pudo trabajar como terapeuta, comprar una vivienda en un edificio, tener pareja y criar un gato. No obstante, desde 2015 su salud empeoró: los músculos de sus extremidades y tórax se debilitaron por completo. Una neumonía agravó su condición. Actualmente, está postrada en una cama clínica y bajo cuidado permanente de enfermeras. Ya su enfermedad le impide hablar, comer, respirar o moverse. Con ayuda, escribe un blog en Internet contando su (conmovedora) vivencia.

¿Por qué Ana es noticia?. Ella está solicitando la posibilidad de la “eutanasia”: el polémico “derecho a morir”. No es suicidio. La eutanasia es la intervención a solicitud del paciente o sus familiares para que un médico acelere la muerte de un paciente con enfermedad terminal e incurable y evitarle un final doloroso e intolerable. Por supuesto, choca con la ley: el Código Penal de 1991 sanciona el “homicidio piadoso” (entiéndase, eutanasia) con 3 años de cárcel y la Ley General de Salud de 1995 no regula esta materia.

Por ahora la Defensoría del Pueblo ha presentado ante el Poder Judicial una acción de amparo basándose en la “defensa de la persona humana y su dignidad”, garantizadas en la Constitución de 1993. ¿Es buen momento para debatir sobre la eutanasia en el Perú?. Tal vez no, pero jamás será buen momento. La Iglesia Católica y las iglesias evangélicas se opondrían con tanta ferocidad como a la despenalización del aborto por violación sexual o la unión civil no-matrimonial entre parejas del mismo sexo. Sin embargo, son asuntos valóricos y las objeciones de conciencia son aceptables. Nunca una parte ni la otra tendrán toda la razón. Por eso la legislación sobre estas materias siempre deben ser “lo menos mala posible”.

Aunque hay muchos temas legislativos más urgentes o prioritarios, veremos si habrá en el nuevo Congreso y la opinión pública un debate alturado sobre la eutanasia. Quizá sea el legado de Ana Estrada para el Perú.

Nota aparte: DATUM se está convirtiendo en una “encuestadora propagandística”. La última encuesta de opinión pareciera a satisfacción del Gobierno nacional presidido por ese “aventurero” llegado a la Presidencia de la República mediante la sucesión constitucional de 2018 y no es la primera vez. 63% de aprobación para el “aventurero” y su mediocre Gobierno cada vez más “sucio” (renunció el Ministro de Energía y Minas por cuestionamientos éticos, pero su cuestionadísimo colega de Transportes y Comunicaciones sigue “entornillado” en el cargo) todavía no tiene ningún logro concreto, salvo haberse “cargado” el Congreso. Que siga así y nadie creerá en las encuestas de DATUM.


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