Pasó la jornada de elecciones generales y falta la
segunda vuelta presidencial para junio próximo.
Según cómputo oficial, Keiko F., ex congresista, hija
mayor del ex dictador Alberto Fujimori y candidata presidencial del fujimorismo
obtuvo alrededor de 39% de votos válidos. Disputará el ballotage con el economista y ex ministro de Economía y Finanzas,
Pedro Pablo Kuczynski, quien obtuvo alrededor de 21%. En el tercer lugar quedó
la congresista Verónika Mendoza, candidata de izquierda radical, con alrededor
de 19%. Con alrededor de 7%, quedó el escritor y ex diputado Alfredo Barnechea,
candidato de Acción Popular. En quinto lugar quedó el candidato de la alianza
entre el APRA y el Partido Popular Cristiano, con alrededor de 6%.
Además, el fujimorismo lograría mayoría absoluta en la
Cámara: 71. Siguen los partidarios de Kuczynski, con mínimo 25. La izquierda
radical de Mendoza y el ex sacerdote católico “rojo” Marco Arana obtendría 20,
mínimo: cifra menor comparado con aquellos “rojos” aliados del Partido
Nacionalista en 2006 y 2011, pero están contentos, porque no había bancada “roja”
numerosa desde la década de 1980. Alianza para el Progreso, del empresario, ex
congresista y ex presidente regional de La Libertad, César Acuña, quien fue
retirado de la contienda por ofrecer dádivas, obtendría alrededor de 15. Acción
Popular, 7. El APRA más el Partido Popular Cristiano, 5.
Nuevamente, el modelo económico heredado de la década
de 1990 se “legitimó” en las urnas. Sin embargo, el tercer lugar de Mendoza
parece haber “aleccionado” a distintos partidos políticos que urgen reformas si
queremos reducir más la pobreza y mejorar más la calidad de vida.
Otra lección es que, mayoritariamente, la ciudadanía
quiere “nuevos rostros” y “nuevos liderazgos”. El ascenso en intención de voto
de Mendoza es un ejemplo. Ella hubiera podido ir al ballotage si no empezaba a caerse el “ropaje” de “izquierda
moderada” con la cual quiso disfrazar a su conglomerado. Endureció el discurso
otra vez y volvió a ideologizar el mensaje. Reapareció una izquierda radical
“químicamente pura”. Así asustó a posibles votantes.
Una lección más: la gran mayoría de peruanos y
peruanas NO quiere polarización. Poco sirvió la masiva marcha ciudadana para recordar
el golpe de estado del 05 de abril de 1992, pero cuyas consignas eran “No a
Keiko”. Doña Keiko no perdió votos y hasta pudo haber ganado más. De igual
modo, tildar de “pro-terrorista” a Mendoza y “machacarlo” a través de las redes
sociales Facebook y Twitter tampoco caló: su ascenso no paró
hasta la última semana y por otras razones.
Por último, en el Perú urge una “reforma electoral”:
lo invocan la Organización de Estados Americanos (OEA), la Unión de Naciones
Sudamericanas (UNASUR), la Unión Europea. En el Congreso debiera retomarse el
debate de los proyectos de Código Electoral y Código Procesal Electoral, que el
Jurado Nacional de Elecciones, la Oficina Nacional de Procesos Electorales y el
Registro Nacional de Identificación y Estado Civil presentaron en 2011.
Por ahora, que venga la segunda vuelta.

No hay comentarios:
Publicar un comentario