Perú el reino de la vergüenza, porque abundan hechos políticos que nos avergüenza como país.
El Congreso es una cloaca hedionda, pero avergüenza ver a la Presidenta de la República (por más repudiada que sea), en ceremonia oficial en el Palacio de Gobierno, firmar leyes que violan explicita o implícitamente la Constitución de 1993. El último importantísimo evento de Su Excelencia: firmar una “ley de amnistía” para militares y policías que violaron derechos humanos o cometieron crímenes de lesa humanidad durante los años de la violencia terrorista entre 1980 y el año 2000.
No es una ley para beneficiar a las mayorías. Tampoco una ley para beneficiar a una mayoría. No, es una ley inmoral aprobada para beneficiar a una minoría pequeña de canallas y forajidos que ensuciaron el uniforme patrio de los héroes nacionales, el almirante Miguel Grau y el coronel Francisco Bolognesi, torturando, matando, desapareciendo o ultrajando sexualmente, so pretexto de luchar contra el terrorismo comunista de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), etc. Con su ceremonia oficial obscena, la Presidenta de la República y los sectores “de derecha” que la sostienen políticamente le dicen a la sociedad: los militares y los policías son ciudadanos “de primera categoría”, el resto son “de categoría inferior”. Probablemente, el Poder Judicial no aplique la infame nueva ley.
También es una vergüenza que el Ministerio Público haya archivado la investigación preliminar contra el “fantoche” que los sectores “de derecha” pusieron a presidir la Cámara, en el caso de ultraje sexual a una mujer donde el individuo es sospechoso junto a otros dos hombres. Sin mayor argumentación, el reincorporado fiscal supremo Tomás Gálvez dijo que “no hay pruebas” para continuar la investigación y derivó el caso a una fiscalía provincial para que continúe las indagaciones a los otros dos sospechosos. ¿Las congresistas mujeres, “de derecha”, que votaron por ese tipejo para presidir la Cámara no sintieron vergüenza ni asco?. Quien escribe, sí.
Por último, en la reciente edición de la Feria Internacional del Libro, realizada en el parque Próceres de la Independencia en el distrito limeño de Jesús María, se iba a presentar la última edición del libro publicado en 2020 por Víctor Polay Campos, otrora líder del MRTA y preso por terrorismo. El libro es un amasijo de mentiras, palabrería idealista y autocomplacencia, pero no causó revuelo la primera edición. Ni siquiera mereció reseñas de crítica literaria.
No obstante, hoy ese bodrio de libro merece defensas romanticonas por parte de personajes “de izquierda” como el historiador Antonio Zapata, la poetisa Gabriela Wiener o el periodista Juan Manuel Robles. ¡Cuánta razón tuvo el Informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, publicado en 2003, sobre los sectores “de izquierda”!. Una vergüenza, como también lo fue ver a efectivos de la Policía Nacional ir a la Feria para requisar ejemplares del libro y sin autorización de un juez.
Al menos,
en este país aún hay quienes nos avergonzamos.
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