#Notebajesmiplan..., aunque no sé cómo

En el siglo XIX el periodista Pedro Paz Soldán y Unanue (alias “Juan de Arona”) le llamaba “sober-asno” ejerciendo la “sober-asnía”. Hoy le dicen “elec-tarado”.

Según ciertos líderes de opinión (abogados, economistas, periodistas, sociólogos, etc.) que comentan la política por televisión, radio o prensa escrita, electores y electoras nos merecemos ese descalificativo, porque no preferimos en las encuestas de intención de voto ni el día de los comicios a sus candidatos que promueven. Quizá sus candidatos no lo harían mal en el poder, pero por más libros que leyeron o más títulos académicos que obtuvieron no tienen derecho a menospreciar la voluntad popular expresada en las urnas. Los pueblos se equivocan, por supuesto, pero en democracia siempre se puede corregir el error.

Al margen de la arrogancia intelectual de esos individuos, ¿el electorado sabe bien lo que quieren el día de las elecciones?. Una reciente campaña de marketing social de varios gremios empresariales llamada “No te bajes mi plan” nos daría una respuesta.

Publicitado por TV, Internet y redes sociales, #Notebajesmiplan presenta mini-videos de diferentes personas hablándole a los futuros candidatos presidenciales y parlamentarios. En un video aparece un micro-empresario que ha inaugurado su restaurante y quiere mantener su pequeño negocio. En otro video aparece una mujer ama de casa que está pagando un crédito hipotecario para darle una casa a su familia. En un tercer video aparece un joven albañil, quien estudia y trabaja a la vez y desea fundar su propia empresa en el futuro. Un último video, donde aparece una joven empleada de oficina, quien desea estudiar y progresar profesionalmente. Todos piden a los políticos dejarlos vivir en paz y tranquilidad, que “no les bajen el plan”.

Así como aquellas personas, la gran mayoría de peruanos y peruanas desea lo mismo. Implícitamente, piden que el Perú siga como hasta ahora por la senda de mercados abiertos, libertad de empresa, promoción de la inversión privada, libre comercio, mayor competencia y estabilidad jurídica. No significa que no estén descontentos o no quieran cambios, pero no retrocesos. Quieren mejores servicios en educación y salud, seguridad en las calles, una justicia predecible, un Estado eficaz y eficiente, etc. Hasta ahí, pura sensatez.

Personalmente, el problema radica en no saber cómo evitar que “nos bajen el plan”. Ya sabemos bien por quién NO votaríamos, pero aún no sabemos bien por quien sí. De ahí que esos engreídos líderes de opinión se escandalicen al pensar, por ejemplo, que la intención de voto por la candidatura presidencial del empresario, ex congresista y ex presidente regional de La Libertad, César Acuña, pueda subir, porque él bailó “El Totó” con la cantante Yahaira Plasencia en un mitin partidario y prometió “plata como cancha”.

He ahí el reto para las siguientes elecciones. Educar a la ciudadanía para que “no nos bajen el plan” o descalificar al electorado, como si yo supiera lo que mejor conviene a millones de mis compatriotas. Prefiero lo primero.

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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