La
principal noticia de la semana pasada y aún en curso es la detención preliminar
del ex presidente de la República, Pedro Pablo Kuczysnki, por diez días.
El
Ministerio Público solicitó al Poder Judicial la medida, en el marco de las
indagaciones por el “escándalo Odebrecht”, la mega-corrupción de la empresa
constructora brasileña Odebrecht en el Perú entre 2005 y 2014. Uno de los
motivos que condujeron a la renuncia de Kuczysnki hace un año fue la acusación
de haber recibido dinero de Odebrecht a través de dos empresas suyas,
aparentemente, por haber beneficiado a Odebrecht con contratos de concesión
vial de la carretera IIRSA Sur en 2005 durante el gobierno de Alejandro Toledo.
Hace un año
los medios de comunicación nos bombardearon con este tema, que muy poca gente
entendió. Personalmente, si Kucyznski cometió delito (debe probarse), sería “negociación
incompatible” (según el Código Penal de 1991) y ya prescribió. Sin embargo, tal
vez usted crea que fiscales y jueces actúan correctamente. No pretendo defender
a Kuczysnki (ya es un hombre derrotado que se siente derrotado) sino el imperio
de la ley.
El juez que
ordenó la detención preliminar y, probablemente, conceda la prisión preventiva
de 36 meses que ha solicitado la fiscalía especializada asegura (¿cuándo lo
juzgó?) que Kuczysnki ha cometido un delito grave con pena de prisión efectiva
y, por ende, merece ir adentro. ¿Qué pasó con la “presunción de inocencia”?.
Como
Kucyznski tiene dinero (no menciona que sus cuentas bancarias fueron embargadas
hace un año) y bienes inmuebles (embargados hace un año), puede fugar. Tampoco
menciona el juez que hace un año tiene impedimento de salida del país. Para éste
la “solvencia económica” conlleva a perder la libertad personal. En la resolución
judicial, dice tener “elementos de convicción” de la hipotética fuga, pero
jamás los expone. No analiza circunstancias sino sólo “interpreta”.
El juez
dice que Kuczysnki no tiene relación laboral conocida. Por ende, fugará.
Absurdo. ¿Acaso no conoce cómo se ha ganado la vida?. Además, alega que
Kuczysnki trató de influenciar en su contadora para borrar evidencias, pero éste
se negó a recibir el testimonio de la contadora que la defensa legal
presentó.
El
razonamiento jurídico del juez es aberrante y su resolución es obscena (viola
el Código Procesal Penal de 2004), pero ahí están los periodistas del
sensacionalismo y el amarillismo aplaudiendo. Es la justicia “Richard
Concepción”, por ese juez que a todo investigado le dictaba prisión preventiva (retorciendo
el Derecho procesal al máximo) para después pasear por televisoras y
radioemisoras y recibir halagos hasta que el año pasado el Tribunal
Constitucional lo paró.
Me avergüenza
la “justicia mazmorra”.
Nota aparte: el fujimorismo ha sido “relanzado” como movimiento
político, con el (siniestro) congresista Luis Galarreta y las (tozudas) ex
congresistas Martha Chávez y Carmen Lozada, renegando de la democracia y reivindicando
la dictadura, sin autocríticas y reiterando que sí son la derecha conservadora.
¿Dónde está lo nuevo?.

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