La verdadera Marisol Espinoza

La congresista Marisol Espinoza anunció su unión política al empresario, ex congresista, ex presidente regional de La Libertad y candidato presidencial César Acuña para la campaña electoral general en ciernes.

En conferencia de prensa, la Primera Vicepresidenta de la República anunció su incorporación a las filas acuñistas deshaciéndose en elogios a su nuevo jefe. Acuña también tuvo palabras aduladoras para Espinoza, como la han tenido todos los opositores al Gobierno nacional desde que la congresista comunicó su renuncia al Partido Nacionalista el año pasado.

No halló nada digno de aplausos en Doña Marisol, excepto su elegancia y buen gusto para vestir. Antes que, supuestamente, fuese espiada por la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI), se le “impidiera” dentro del partido postular a la Presidencia de la Cámara o fuera mencionada en un capítulo de la teleserie estadounidense Los Simpson (Lisa Simpson recrea un hábitat natural para su recién adquirida cobaya andina o cuy y le facilita “pasto peruano, un tapete inca para dormir y una foto de la vicepresidenta de Perú, Marisol Espinoza”) en 2014 que le ganó carcajadas en el Congreso, Espinoza era una de las cabezas nacionalistas y conspicua seguidora del Presidente de la República. Respaldó públicamente todas las medidas adoptadas por el Gobierno nacional durante los tres primeros años.

Sin embargo, la carrera política de Doña Marisol no empezó en 2011 cuando juró por la Constitución de 1979 (hecho que la oposición ya olvidó), a diferencia de Su Excelencia que lo hizo por la de 1993 y el “espíritu” de la anterior. Espinoza es periodista de profesión y simpatizante “de izquierda”. Mejor dicho, es una “rojimia”. Su carrera comenzó cuando llegó al Congreso en 2006 con el nacionalismo. Desde la tribuna parlamentaria, se opuso ferozmente a todas las políticas modernizadoras del gobierno de Alan García y se sabía cercana a Cuba y simpatizante de Venezuela.  

En 2009 cuando se promulgaron los decretos legislativos sobre promoción de la inversión privada en forestación, reforestación y agro-forestación y el nuevo régimen jurídico para la propiedad comunal, que fueron utilizados por agitadores neo-indigenistas de izquierda radical para utilizar a las comunidades nativas, causar conflictos e intentar tumbarse el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, Doña Marisol viajó varias veces a Amazonas para ¡agitar a los nativos!. Sí, el equipo de reporteros de la periodista Cecilia Valenzuela grabó en video a Espinoza mintiendo a las comunidades nativas diciendo que “la selva sería entregada a los chilenos”, “el Estado quiere matarlos”, etc. Ella ayudó a “calentar la olla” del odio y fue una responsable indirecta de los trágicos sucesos de Bagua aquel año. ¿Esa mujer es la política decente que “lucha por los derechos del pueblo”?.

No puedo ver en Doña Marisol fidelidad a sus principios y convicciones si ha pasado años llenando la boca con discurso izquierdista y hoy se alía con el derechista Acuña. Tal vez ahora veo a la verdadera Marisol Espinoza y no me gusta.




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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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