Si ahora pudiera formular
una pregunta al Presidente de la República, sería: ¿qué siente?.
Lo digo, porque desde
Fiestas Patrias Su Excelencia no hizo más que pregonar a los cuatro vientos la
propuesta de reforma constitucional para adelantar -previo referéndum- un año
las elecciones generales de 2021. Lo hizo en cuánta ceremonia oficial, evento
público o declaración mediática pudo. Se llenó la boca apelando al “pueblo”,
diciendo que el Gobierno nacional está “al lado del pueblo” (¡este “aventurero”
no llegó al poder por voto popular en elecciones libres sino por la sucesión
constitucional de 2018!), no debemos “temer al pueblo”, etc.
El Presidente de la
República impuso plazos al Congreso. Atacó públicamente a los juristas contrarios
al adelanto electoral consultados por la Comisión de Constitución y Reglamento.
Llamó a la ciudadanía que se sume a marchas convocadas con el slogan #QUESEVAYANTODOS
contra el Congreso. No tuvo escrúpulos de pronunciar el mismo discurso
demagógico y provocador contra el Congreso delante de oficiales, suboficiales y
tropa de las Fuerzas Armadas.
Sin embargo, la verborrea de
Su Excelencia alcanzó nivel sideral con el viaje a los Estados Unidos para
participar en la 74° sesión anual de la Asamblea General de las Naciones
Unidas. Es un evento importante en las relaciones internacionales, porque los
jefes de estado o jefes de gobierno asisten para tratar temas de política
internacional. Actualmente, hay una tensión diplomática muy peligrosa entre los
Estados Unidos e Irán por atentados terroristas a refinerías de petróleo en
Arabia Saudita. Continúa la “guerra comercial” entre los Estados Unidos y
China.
Incluso, un tema latente en
América Latina es la dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela y el éxodo de
venezolanos huyendo hacia países colindantes, que afecta al Perú, por supuesto.
No obstante, el Presidente de la República prefirió usar su turno de palabra en
la Asamblea General de las Naciones Unidas para hablar de ¡política interna!:
habló del supuesto “entrampamiento” con el Congreso (que sólo está en su mente
narcisista y pérfida), presumió de un “Gobierno respetuoso” de las
instituciones y la ley y volvió a hablar de su adelanto electoral. Mejor dicho,
ante las Naciones Unidas, nos mostró -otra vez- que es un mentiroso patológico
y un caradura redomado.
Como mencionó el congresista
Salvador Heresi, ¿qué interesa a los jefes de estado y jefes de gobierno asistentes
a las Naciones Unidas el “caprichoso” adelanto electoral de Su Excelencia?. Fue
vergonzoso para el Perú. Su discurso farsante y repletó de falsedades solamente
habría sido superado por Greta Thunberg, privilegiada niña sueca, enferma del
síndrome de Asperger, supuesta activista contra el “cambio climático”, aupada
por intereses políticos y económicos, quien también habló ante las Naciones
Unidas.
Dos días después que el
Presidente de la República hizo el ridículo en las Naciones Unidas alardeando
de su adelanto electoral, la Comisión de Constitución y Reglamento aprobó
archivarlo. Su Excelencia, ¿qué siente?.

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