El alcalde de Lima, Luis Castañeda, insiste en
“destrozar” el parque Juana Alarco de Dammert para erigir un “parque temático”
llamado “Héroes de la Democracia”.
Aparentemente, el proyecto costaría alrededor de
ochocientos mil soles (¿los costos se “inflarían”?, ¿oportunidad para la
corrupción?), pero el Ministerio de Cultura ha advertido que el parque es
patrimonio cultural de la nación y no permitirá un proyecto anti-Lugar de la
Memoria, el museo oficial para recordar los años del terrorismo de Sendero
Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), entre 1980 y el año
2000.
Cada vez más “megalómano”, Luis Galarreta, el
presidente de la Cámara, dijo que sería un “parque temático”. Los "parques
temáticos" son recintos con atracciones, espacios de ocio y
entretenimiento bajo una línea argumental con finalidad lúdica. Ejemplos
emblemáticos de “parques temáticos” de gran inversión privada son Disney
World y Disney Land en los Estados Unidos, propiedad de The Walt Disney Company.
Imagino que el soberbio Galarreta quiso decir
“monumento conmemorativo”, un lugar u objeto destinado a evocar hechos o
personas fallecidas. Pueden ser estatuas, bustos, fuentes de agua, cruces,
parques enteros, lápidas o placas conmemorativas, cuya arquitectura facilita el
ejercicio de la memoria. En Lima, por ejemplo, hay decenas de monumentos
conmemorativos sobre la guerra contra Chile en el siglo XIX.
Castañeda y Galarreta dijeron primero que el mentado
parque sería un lugar para recordar a las víctimas del terrorismo, pero después
aclararon que sería para recordar a dieciséis “héroes” militares y policías que
lucharon contra el terrorismo. ¿Por qué dieciséis?, ¿por qué no quince o
veinte?. Suponiendo que sabemos quiénes serían (nadie lo sabe), ¿por qué honrar
sólo militares y policías?, ¿acaso no hay “héroes” civiles?. Además, no todo militar
o policía que luchó contra el terrorismo lo hizo por la democracia.
Válidamente, pudo haber un militar o policía, anti-izquierdista, que luchara
contra senderistas o emerretistas y creyera legítimo que lo mejor para el Perú
era una dictadura “de derecha”. La denominación “Héroes de la Democracia” es un
maniqueísmo político.
De otro lado, el “siniestro” Galarreta dijo que el
parque contaría la “verdadera historia” de la lucha antiterrorista. En Europa
hay muchos monumentos conmemorativos a las víctimas del nazismo. En Francia,
Bélgica, Holanda, Alemania, Austria, Polonia, la República Checa, Hungría y
hasta Rusia. Las arquitecturas son diferentes, las expresiones varían, pero el
mensaje siempre es el mismo: nunca más el nazismo. Sería inconcebible oír a
polacos, checos u holandeses decir que ellos sí contarán la “verdadera
historia” de la barbarie nazi.
Personalmente, el proyecto del parque “Héroes de la
Democracia” es un burla malévola de Galarreta, Castañeda y los “negacionistas”
a esas miles de víctimas, tanto del sanguinario terrorismo senderista y
emerretista y como de aquellos militares o policías que mancharon el uniforme
violando derechos humanos o cometiendo crímenes de lesa humanidad.

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