Veía por televisión las sesiones de la Cámara cuando
se debatió y votó contra la “cuestión de confianza” solicitada por el entonces
Ministro de Economía y Finanzas.
Es la primera vez que se rechaza una “cuestión de
confianza” desde la vigencia de la Constitución de 1993 (nunca ocurrió bajo la
Constitución de 1979), pero una pregunta había en mi mente: ¿es posible llegar
a un acuerdo entre el Presidente de la República y su Gobierno y la mayoría
absoluta fujimorista en el Congreso?, ¿hay posibilidad de una negociación política?.
No se trata de invocaciones idealistas a “deben ponerse de acuerdo por el bien del
Perú” o algo parecido, como -por ejemplo- lo pidió recientemente el
periodista Raúl Vargas en entrevista al diario Expreso. “Negociación” es un proceso por el cual dos o más partes,
con intereses comunes y en conflictos, se reúnen para proponer y debatir
alternativas con el fin de alcanzar un acuerdo. En política, la negociación
sirve a los políticos para lograr una decisión consensuada sobre temas
políticos. Como se trata de conflictos originados por luchas legítimas de
poder, cada parte tiene opción de soluciones imponiéndose u obteniendo consensos.
Pueden ganar todos o ganar algunos y perder otros. Es normal intentar conseguir
el máximo beneficio usando los medios (lícitos) posibles. Por supuesto, debe
haber meticulosidad para mantener los acuerdos alcanzados por la negociación
política.
¿Cuáles serían los componentes de esa “negociación
política”?. Primero, aceptar que hay un conflicto político entre el Gobierno
nacional y el Congreso. Que los fujimoristas sigan diciendo que ellos sólo
están ejerciendo la “oposición responsable” (como dice el congresista Luis
Galarreta, “pistolero político” del fujimorismo) es negar la realidad. Segundo,
reconocer un mínimo de poder al adversario. Que los fujimoristas sigan
renegando por la derrota electoral del año pasado ya es infantil. Perdieron y
será para la próxima, si hacen las cosas bien.
Tercero, convicción que vale la pena negociar y
disposición a ceder algo. Hoy el fujimorismo está “ebrio de poder” por la
mayoría absoluta en la Cámara y gusta hacer sentir la fuerza de los ¡72!
congresistas con derogatoria de decretos legislativos, insistencia de leyes
observadas, interpelaciones ministeriales, mociones de censura, etc. Por tanto,
tampoco se cumple el cuarto componente: cooperación y renuncia a la
unilateralidad.
Hay dos componentes más: armas para negociar. Arma
que al Gobierno nacional otorga la Constitución de 1993, no acciones de “apaciguamiento”,
como el hipotético “indulto” (creo que Su Excelencia lo desea, pero tiene
limitaciones políticas y jurídicas) al ex dictador Alberto Fujimori. También,
la cohesión interna. Que el fujimorismo pretenda dar al país una imagen monolítica
cuando hay “ruido” adentro o dentro del Gobierno nacional haya gente queriendo
que el Presidente de la República ceda en todo a los fujimoristas es absurdo.
Por lo visto esta semana, no creo que, por ahora,
haya una “negociación política”. No obstante, quizá me equivoque.

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