Otra vez el “aventurero” llegado a la Presidencia de la República mediante la sucesión constitucional de 2018 apareció por televisión en sus odiosas “conferencias de prensa”.
Alguien debiera decir a ese papanatas pendenciero que la (gran) mayoría de peruanos y peruanas no queremos verlo ni oírlo. Muchos ya no lo toleramos. Nos indigna su cinismo y estamos hartos de su victimismo y su mediocridad.
¿Qué digo o hizo el “aventurero”?. Promulgó la ley aprobada por el Congreso que crea el “Programa de Garantías Covid-19” para reprogramar deudas financieras, con cobertura de garantías por el Gobierno nacional que oscilarían entre el 40% y el 80%, hasta por 5 mil quinientos millones de soles. La reprogramación sería entre seis a treinta y seis meses y la garantía se ejecutaría tras noventa días calendario de atraso en créditos reprogramados. Sin preguntar de dónde el Ministerio de Economía y Finanzas sacará más dinero si, por ejemplo, sólo queda 0.01% del total de reservas que había en el Fondo de Estabilización Fiscal durante marzo, esta ley es tardía, porque bancos o entidades financieras ya reprogramaron muchos créditos impagos.
El principal anuncio fue el final de las disposiciones sobre niños menores de 14 años y adultos mayores en los decretos supremos del Estado de Emergencia, vigente en todo el país desde marzo por la pandemia viral COVID-19. Las voces críticas abundaban. La opinión del ex futbolista Juan Carlos Oblitas, difundida por las redes sociales Facebook y Twitter, fue demoledora.
Hace algunos días el Gobierno promulgó los decretos supremos sobre las restricciones que adultos mayores de 65 años de edad tendrían como población en alto riesgo de contagio y muerte. Como los niños menores de 14 años, el Gobierno ha insistido que permanezcan confinados en sus viviendas. Les autorizaba a salir tres veces a la semana para caminar, sólo una hora, máximo a 500 metros de sus viviendas, por espacios abiertos y, preferentemente, en la mañana. Imágenes difundidas por las redes sociales mostrando a efectivos de la Policía Nacional impidiendo que adultos mayores en el distrito limeño de Miraflores contemplaran el mar sentados en la playa o la prohibición de la Municipalidad Distrital de La Punta en el Callao para entrar adultos mayores a la playa indignaron a muchos usuarios. El abogado y ex diputado Enrique Ghersi presentó una acción de amparo en el Poder Judicial para dejar sin efecto las disposiciones de esos decretos supremos sobre los adultos mayores.
Políticamente, debilitado, el “aventurero” reculó, pero medidas restrictivas de su Gobierno cada vez más absurdas y liberticidas, que caen rápido en el descrédito, son, junto a la necesidad económica y el hartazgo, otra razón para el desacato al Estado de Emergencia por la población.
El Perú
fracasó estrepitosamente: somos uno de los países con mayor número de contagios
y muertes por la pandemia en el mundo y la peor recesión del barrio
latinoamericano. Al menos, hemos dicho a ese “aventurero” que nos desgobierna: “¡con
nuestros viejitos no te metas!”.
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