Martín Vizcarra, aún tenemos una pandemia... ("ESPECIAL")

 

Como para demostrarnos que todavía nos continúa (des)gobernando, el “aventurero” llegado a la Presidencia de la República mediante la sucesión constitucional de 2018 volvió con otra odiosa “conferencia de prensa”.

Tuvo otra hace varios días para hablar de la Ley de Salud Mental de 2019 y ahora habló de “Transformación Digital”, pero ¿a quién le importa?. El “aventurero” es insufriblemente monótono y repetitivo. Ni siquiera en los televisores de las oficinas administrativas del Palacio de Gobierno lo sintonizan. Mientras en el Congreso tres bancadas impulsan su destitución, el “aventurero” y su Gobierno dicen centrarse en un pequeñísimo problema para el país: la pandemia viral COVID-19.

¿Qué anunció el “cutrero”?. Perdón, “aventurero”. El Gobierno nacional modificará los decretos supremos sobre el Estado de Emergencia en todo el país, vigente desde el 16 de marzo, para “autorizarnos” el uso de nuestras playas públicas en Lima Metropolitana, el Callao y Lima provincias. Bañistas y futuros veraneantes podremos acudir a las playas, entre lunes y jueves. Viernes, sábado y domingo se permitirán solamente caminatas o actividades deportivas. Junto con el Instituto Peruano del Deporte, se coordinaría la autorización de deportes acuáticos. Para el resto de la costa, los gobiernos regionales y locales quedarán habilitados para imponer sus propias restricciones. El “aventurero” dijo que sigue las recomendaciones del Ministerio de Salud (ninguna basada en la experiencia europea tras el verano en el hemisferio norte de la Tierra) para evitar focos de contagio del virus. Como escribiera el periodista Humberto “Beto” Ortiz en su cuenta de la red social Twitter, “¡Váyanse a la m...!”.

Además, el “aventurero” anunció que, por fin, a partir de noviembre, autorizaría servicios religiosos y reuniones de culto, con aforo limitado y progresivo. Algo insinuó hace algunas semanas en Ayacucho, pero sólo era la reapertura de templos vacíos. Últimamente, el “aventurero” ha querido pasar por devoto religioso (con insignia del Señor de los Milagros en la solapa), pero no convence a nadie. Para la feligresía de la Iglesia Católica y las iglesias evangélicas es una buena noticia. Aleluya. Por supuesto, no es gracias a personajes “gobierneros” como el Cardenal y el Arzobispo de Lima. En lo personal, un par de hipócritas y miserables.

A su vez, el “aventurero” anunció que su Gobierno autorizará los vuelos comerciales internacionales de cuatro a ocho horas de duración. En palabras menos sibilinas, quiere que vengan aviones desde los Estados Unidos, Europa y el resto de América Latina, porque le urge “reactivar” el turismo extranjero. Llama la atención, no obstante, que el Gobierno confíe tanto en las pruebas serológicas de descarte del virus para nuestra población, pero a los viajeros desde el extranjero les exija pruebas PCR.

Por último, el “aventurero” anunció el final del toque de queda dominical en donde aún esté vigente. Sin embargo, el Gobierno insiste en prohibir los domingos la circulación de vehículos particulares, excepto si cuentan con salvoconducto. El “aventurero” dijo que es una “medida sana”, pero el foco de contagio siempre ha sido el transporte público. Habla tonterías.

El “aventurero” volvió a jugar con las expectativas por su “plan nacional de vacunación” contra la pandemia, cuando (aún) no tenemos vacuna ni conocemos bien cuándo la tendremos. Después de muerte, dolor y pesar, no hace falta “mirarlo a los ojos” para saber que el “aventurero” nos hace más que engañarnos y burlarse de todos nosotros.

 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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