Uno de los pilares de la transición a la democracia a
inicios de la década del 2000 fue conocer la verdad sobre el pasado reciente
del Perú.
Hablamos de las décadas de 1980 y 1990. La violencia
terrorista de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru
(MRTA), la reacción de la sociedad y la respuesta del Estado a través de las
fuerzas militares y policiales.
En aras de conocer más allá de un “relato heroico” qué
ocurrió, se creó la Comisión de la Verdad y Reconciliación, que pasó dos años
recogiendo testimonios, recabando datos y cotejando versiones de distintos
actores políticos, sociales e institucionales sobre los años del terrorismo. A
pesar de insuficiencias metodológicas y discrepancias dialécticas, el Informe
final buscó dar respuestas a muchas preguntas.
¿Qué fueron Sendero Luminoso y el MRTA?, ¿cómo
surgieron y en qué contexto?, ¿por qué el terrorismo como accionar político?,
¿qué pretendían?, ¿cómo actuaban?, ¿cuánto daño ocasionaron al Perú y cómo lo
dañaron?, ¿cómo y por qué fueron vencidos?. Asimismo, ¿cuál fue la respuesta
del Estado?, ¿cómo reaccionó la sociedad?, ¿cómo lucharon militares y policías
contra la violencia terrorista?, ¿por qué demoró la derrota senderista y
emerretista?, ¿cómo fue y en qué consistió la lucha antiterrorista?.
¿Hubo víctimas?, ¿quiénes fueron las víctimas?,
¿quiénes fueron los victimarios?, ¿hubo asesinatos, desapariciones, detenciones
arbitrarias, torturas, violaciones sexuales, etc.?, ¿a quiénes compete
responsabilidad por violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa
humanidad?, ¿por qué ocurrieron esas atrocidades y cómo lo permitimos?. Por
último, ¿cuánto perdimos en vidas y dinero por la violencia terrorista?, ¿cómo
ha quedado nuestra sociedad?, ¿ha sido un “trauma nacional”?, ¿hay lecciones
que aprender?, ¿cómo evitar que esa vorágine de sangre y destrucción se repita
alguna vez en el futuro?, ¿cuál es la mejor forma de recordar esos sombríos
años a quienes lo vivimos y advertir a quienes no lo vivieron?.
Entonces, ¿cómo entender a un fuerte movimiento
político de derecha conservadora empeñado en “cargarse” la Transición?, ¿qué
pensar de un movimiento político que agita el fantasma terrorista por réditos
políticos?, ¿qué creer de un movimiento político con discurso revanchista y
negacionista deseoso de “reescribir” la Historia?, ¿cómo calificar a un
movimiento político con vocería partidaria y mediática, que constantemente divide
a la sociedad entre los “buenos peruanos” (“decentes”, “correctos”, “verdaderos
demócratas”) y los “terrucos”, “rojetes” y “caviares”?, ¿cómo interpretar un
movimiento político cuyos portavoces más emblemáticos consideran ciertas
violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad como “excesos”
y defienden la vuelta al “relato heroico” sobre la lucha antiterrorista?, ¿cómo
tildar a un movimiento político sectario, prepotente y abusivo, cuya “degeneración”
está comenzando a “degenerar” la democracia, las instituciones y el imperio de
la ley en los cuales ya no cree?.
Personalmente, con una sola palabra: ¡canalla!.

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