¡Auxilio! ("ESPECIAL")

Una expresión de desespero en la desolación del viernes 08.

Ese día vi la “conferencia de prensa” de ese “aventurero” llegado a la Presidencia de la República mediante la sucesión constitucional de 2018, en la cual anunció la prórroga del Estado de Emergencia, el toque de queda y el “aislamiento obligatorio” que impuso en todo el país, so pretexto de enfrentar la pandemia viral COVID-19 en el Perú. A diferencia de mucha gente, nunca descarté la cuarta prórroga ni descarto la quinta, pero me aterró lo que oí.

El “aventurero” miente tanto como respira. Sin embargo, comienza a mostrar rasgos de PSICÓPATA. Nadie normal puede insistir públicamente y sin pudor que la tasa de contagios está “bajando” cuando todas las estadísticas internacionales publicadas en las agencias de noticias extranjeras indican que el Perú está con Brasil entre los países con mayor velocidad de contagio en América Latina. De igual manera, cinco días antes dijo que la pandemia no se puede combatir con “represión”, pero anunció el retraso desde el lunes 11 en dos horas el inicio del toque de queda en todo el país, excepto Lambayeque, La Libertad, Piura, Tumbes y Loreto, donde los mantiene igual, y un mayor despliegue de militares y policías para control de orden interno, aunque no dijo de dónde los sacaría, con las Fuerzas Armadas “replegadas” por miedo al contagio y la Policía Nacional absolutamente desmoralizada.

El “aventurero” continuó mintiendo. Dijo no saber que su Presidente del Consejo de Ministros había convocado la licitación pública para contratar el millonario seguro de salud para él, su mujer y su familia cuando el sujeto es uno de sus lacayos más serviles. Sin asco por el repugnante asunto, anunció que el Gobierno nacional “coordinará” con los gobiernos locales (sí, los mismos que se han “festinado” millones de soles en la compra de canastas para población vulnerable) la clausura de mercados de abastos que sean “focos de contagio”. No habló más de pruebas de despistaje ni mencionó a su Ministro de Agricultura y Riego contagiado y recién dijo tímidamente sobre la instalación de hospitales de campaña (¡dos meses después!) y, tal vez, la posible reapertura de los comedores populares, cerrados desde el 16 de marzo.

Por fin el “aventurero” aceptó que la entrega de su manido bono 380 en los bancos privados pudo convertirse en “focos de contagio” por las largas colas de personas en espera, pero sólo anunció que las agencias podrán atender un par de horas más.

Por supuesto, el clímax de la verborrea farsante del “aventurero” fue cuando anunció que desde el lunes 18 su Gobierno “permitirá” a menores de 14 años de edad salir de casa media hora al día y máximo a 500 metros. Otro engaño. Ninguno de los decretos supremos sobre el Estado de Emergencia prohibió expresamente a menores de edad salir de casa y ahora posa de benevolente con su falsa generosidad. Sólo le faltó decir “Niños, vengan a mí” para que respondamos “Niños, no vayan. Ese hombre es más mentiroso que Pinocho”.

Bromas aparte, se acentúan la ruina económica y la catástrofe humanitaria en el país y el virus está incontrolable. Tan mal estamos que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, habría llamado por teléfono al “aventurero” para ofrecerle ayuda. Además, habría felicitado al “pueblo peruano” por la lucha contra la pandemia, no al mentiroso patológico. No sabríamos la respuesta. Mientras, gremios médicos están abiertamente enfrentados al incapaz e indolente Ministro de Salud y el Gobierno nos obligó a usar guantes de nitrilo y después ha reculado. Aún no quiero sumarme a las voces persuadidas que el “aventurero” hace todo tan mal buscando el “estallido social”, que el país reviente por hambre y muerte, porque creería le posibilitaría quedarse sin plazo en el poder.

Por ahora sólo sé que si nuestras esperanzas están en el “aventurero” y su Gobierno, estamos perdidos.

 


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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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